Durante años, la industria del lujo ha vivido obsesionada con las narrativas creativas, los directores artísticos como rockstars y la efervescencia de la moda como fenómeno cultural. Sin embargo, bajo esa superficie brillante existe un territorio silencioso, menos fotografiado y mucho más determinante. Me refiero a la infraestructura productiva. Y es ahí donde se juega…
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