Durante décadas, el lujo midió su éxito en unidades vendidas, tiendas inauguradas y puntos porcentuales de crecimiento. Todo eso se traducía en más distribución y más clientes. Y la ecuación funcionó mientras el viento soplaba a favor, China se urbanizaba a velocidad industrial, las clases medias emergentes aspiraban a la marca como símbolo de llegada…
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