Francia tiene a LVMH, Italia tiene a Ferrari, Prada, Loro Piana o Brunello Cucinelli, Suiza tiene a Rolex y Patek Philippe, y España tiene turistas comprando esas marcas en sus propias calles, pero el lujo no es un termómetro del consumo, sino que es la arquitectura de una economía que ha decidido competir en valor,…
10 minutos de lectura





