Tecnología

Cómo diseñar un hogar inteligente, primeros pasos con la domótica.

La domótica ha avanzado a pasos agigantados y ahora tenemos la oportunidad de seguir disfrutando del lujo en un hogar diseñado para hacernos la vida más fácil.

Puntos destacados de la historia
  • Diseñar un hogar inteligente puede parecer complicado pero en realidad la decisión más importante que debemos tomar es si queremos una arquitectura descentralizada, una centralizada o quizá una distribuida. A partir de ahí todo será mucho más sencillo de implementar.

En una sociedad en la que el confort y la accesibilidad han dado pasos agigantados gracias al avance de la tecnología ha llegado el momento de aprender cómo crear un hogar inteligente gracias a los beneficios de la domótica.

Controlar la iluminación, la calefacción, los accesos al hogar o incluso los sistemas de entretenimiento desde una aplicación de móvil es un hecho que está cambiando nuestras vidas pero antes de comenzar debemos analizar cómo vamos a abordar el proceso de transformación de nuestro hogar hacia un modelo de gestión mucho más eficiente.

¿Qué beneficios aporta un hogar inteligente?

Comenzaremos definiendo qué es exactamente un hogar inteligente ya que simplificándolo mucho podríamos a firmar que es como tener un asistente invisible capaz de desempeñar funciones complejas como cerrar persianas, optimizar la temperatura interior, gestionar el volumen de la música o incluso responder al teléfono a través de un altavoz inteligente.

Un hogar inteligente nos puede ahorrar mucho tiempo en nuestro día a día pero además nos ayudará también a tomar decisiones para identificar oportunidades de mejora del confort o de la gestión de suministros entre otras.

Nuestra actividad diaria nos mantiene ocupados durante la mayor parte del tiempo y este tipo de sistemas domóticos nos ayudan a cuidar del hogar y a mejorar nuestra calidad de vida en general.

Primeros pasos para crear un hogar inteligente.

Lo primero que debemos tener en cuenta qué tipo de arquitectura de sistema domótico es el que queremos instaurar en nuestro hogar. Existen tres tipos de dispositivos entre los que podemos optar teniendo en cuenta su modelo de gestión:

Gestión descentralizada.

Dentro de una arquitectura descentralizada nos encontramos con que existe más de un controlador de dispositivos. Es decir, imaginemos que tenemos un mando a distancia para la televisión, otro para el home cinema, otro para el aire acondicionado, etc. Este tipo de gestión descentralizada requiere de un BUS (una línea de interconexión), que se encarga de enviar la información entre los diferentes dispositivos actuando como una especie de intermediario que trata de centralizar de algún modo la gestión de todo el sistema.

Los tipos de dispositivos descentralizados se comunican a través de una red Wi-Fi aunque también pueden funcionar a través de redes Bluetooth, por ejemplo.

Lo importante es que todos los dispositivos se pueden conectar del mismo modo sin necesidad de una unidad central y sin tener que cablear la casa. Gracias a las redes Wi-Fi se puede transportar una gran cantidad de información y puede cumplir muy bien con cada una de las funciones asignadas a cada aparato.

Además, este tipo de arquitectura descentralizada se puede ampliar fácilmente incorporando nuevos dispositivos y ofrece una gran seguridad en el funcionamiento.

Los inconvenientes de una gestión descentralizada son, por un lado, el mayor consumo de energía debido precisamente a la cantidad de información que deben intercambiarse los diferentes dispositivos y, por otro lado, la automatización de procesos puede ser una tarea difícil de llevar a cabo ya que todo estará en función de cuántos dispositivos queramos conectar.

Gestión centralizada.

En una arquitectura centralizada lo primero que nos vamos a encontrar es un controlador que se va a encargar de enviar y recibir la información de todos los dispositivos de nuestro hogar inteligente. Si este controlador principal tiene problemas el sistema dejará de funcionar.

El controlador principal o puerta de enlace es como el cerebro de todo el sistema domótico y se conecta al resto de dispositivos o a Internet a través de nuestra propia red doméstica.

Entre sus ventajas destaca su instalación y operativa son muy sencillas debido a que todos los dispositivos y los sensores son de tipo universal.

Por otra parte, una red centralizada no sobrecarga en router de la Wi-Fi doméstica ya que el controlador principal es prácticamente el único aparato que interactuará con nuestra red. En una red descentralizada podemos tener diez o incluso más dispositivos interactuando con nuestro router.

Entre las desventajas de una arquitectura centralizada nos encontramos con que se trata de un sistema que difícilmente se podrá ampliar en el futuro ya que no todos los dispositivos serán compatibles con lo que el catálogo de posibles mejoras se reduce notablemente.

Además, este tipo de gestión centralizada requiere instalar una gran cantidad de cableado para que los diferentes dispositivos puedan operar y transmitir información al controlador central. Recordemos que el controlador es el único que se conecta a nuestro router y a Internet evitando con ello que múltiples aparatos interactuen con nuestra red doméstica.

Gestión distribuida.

En una arquitectura distribuida cada uno de los sensores y dispositivos es capaz de transmitir la información al sistema conforme va recibiéndola de otros aparatos, lo que significa que cada uno de los dispositivos con los que cuenta nuestra instalación domótica es capaz de actuar con inteligencia propia y se puede controlar por medio de diferentes actividades.

Las ventajas de este tipo de gestión distribuida es la seguridad en su operativa y funcionamiento. También permiten ampliar la red sin dificultad y sus productos, en general, son muy fiables.

Tomar la decisión correcta

Debemos tener en cuenta que no todos los fabricantes son compatibles con todos los dispositivos y aparatos por lo que nos podemos encontrar con serios obstáculos a la hora de diseñar nuestro nuevo hogar inteligente.

Es muy importante dedicar el tiempo necesario para analizar cada uno de los tipos de red o arquitecturas antes de tomar una decisión definitiva y, sobre todo, debemos buscar una opinión profesional que nos ayude a conocer mejor qué posibilidades presenta nuestro hogar para convertirlo en un modelo de gestión realmente inteligente.

Eso sí, una vez esté todo conectado, nuestra vida dará un salto de calidad muy relevante por lo que en cuanto nuestro nuevo sistema domótico esté operando ya no querremos volver atrás por la comodidad que representa.

Diseñar un hogar inteligente puede parecer complicado pero en realidad la decisión más importante que debemos tomar es si queremos una arquitectura descentralizada, una centralizada o quizá una distribuida. A partir de ahí todo será mucho más sencillo de implementar.

Juan Carlos Navarro

Fundador de la agencia de marketing MarketinLife lleva 10 años proporcionando servicios de consultoría tanto a nivel nacional como internacional. Interesado siempre en el intercambio de bienes y servicios de alto valor añadido, acumula más de 20 años de experiencia en el sector de Nuevas Tecnologías trabajando con grandes empresas y marcas ayudando en sus procesos de transformación digital.
Botón volver arriba