Alimentación

Consejos que te permiten saber si el café que tomas cada día es realmente ético.

La tendencia del Fairtrade, de lo ético y lo sostenible encierra también riesgos que nos pueden llegar a confundir sobre si el café que consumimos cumple realmente con nuestras expectativas.

Puntos destacados de la historia
  • La demanda de café ha crecido de forma notable en los últimos años, pero no así el precio que habitualmente se paga a los productores.

El consumo de café forma parte de la dieta de muchas personas pero determinar cuál es su verdadero origen para así cubrir nuestras expectativas resulta cada vez más complejo y difícil debido a que prácticamente todas las marcas están asumiendo el discurso de la ética y la sostenibilidad aunque en algunos casos no sea más que una estrategia de marketing.

Pero ¿Qué es realmente un café ético? Pues es aquel que se obtiene de un intercambio justo en la relación comercial entre los productores y los distribuidores de café.

La demanda de café ha crecido de forma notable en los últimos años, pero no así el precio que habitualmente se paga a los productores, unos agricultores que se han visto obligados a ampliar sus explotaciones para satisfacer la gran demanda de café del mercado.

El problema del incremento de la tierra cultivable es que en muchos casos permite producir mayor cantidad de café, pero probablemente lo que se obtenga es un producto de una menor calidad ya que al mantener los precios no existe una contraprestación que permita equilibrar la nueva inversión con una producción acorde a las nuevas exigencias. La solución radica en pagar a los productores de café precios algo más elevados para contrarrestar la demanda y lograr así que la calidad del producto no se vea comprometida.

Ante esta situación, y desde un punto de vista del consumidor que desea adquirir calidad, debemos establecer una serie de criterios e indicadores que nos permitan determinar si el café que consumimos cumple realmente los estándares éticos que faciliten el intercambio justo entre productores y distribuidores.

Para ello, nuestra recomendación pasa por tener en cuenta los siguientes aspectos:

El precio del café

Sin duda, como siempre, el precio es el primer indicador que las personas exigentes debemos tener en cuenta a la hora de determinar la calidad de un producto, y el café, en este caso, no es una excepción.

Si un café supuestamente ético tiene un precio sospechosamente bajo, entonces debemos desconfiar de inmediato ya que es muy poco probable que el agricultor haya recibido una compensación justa en el intercambio comercial con la cadena de distribución.

Un precio bajo obliga a los productores a deforestar tierra para obtener mayor superficie de cultivo que le permita obtener el rendimiento económico que necesita para garantizar la continuidad de su actividad priorizando con ello la cantidad sobre la calidad.

Transparencia en la información sobre el origen del café

Si la marca de café que deseas adquirir no comparte abiertamente la información sobre su origen y procedencia entonces sabemos que está ocultando algo. En la mayoría de las ocasiones, las marcas acuden directamente a los productores dedicando con ello una mayor cantidad de recursos económicos de los que los agricultores pueden beneficiarse para así establecer un intercambio comercial justo y sostenible.

Por otra parte, una marca debe ser capaz de ser transparente sobre su cadena de suministro, permitiendo al consumidor rastrear convenientemente su café favorito hasta su origen conociendo incluso los detalles sobre el agricultor que lo ha cultivado estableciendo con ello una trazabilidad precisa y detallada que sin duda proporciona la información que un consumidor exigente desea conocer.

Debemos cuestionar las certificaciones

En la mayoría de las ocasiones los consumidores consideran aceptables las certificaciones que incorporan muchas marcas relacionadas con la alimentación como si con ello ya fuera suficiente para cubrir sus expectativas.

En GenexiGente recomendamos ir más allá de las etiquetas y certificaciones e identificar aquellas marcas que ahondan todavía más y ofrecen información clara y transparente sobre los honorarios que proporcionan a los productores a lo largo de todo el proceso comercial.

Las certificaciones están muy bien, pero debemos recelar de ellas y no otorgar un compromiso fiel y completo sin antes tratar de averiguar cuáles son sus intereses reales y de dónde provienen sus fuentes de financiación. En muchos casos, nos sorprenderemos quiénes son los que hay detrás de iniciativas que aparentemente salvaguardan los intereses de los más débiles en la cadena de valor que conforma la actividad productiva.

Juan Carlos Navarro

Fundador de la agencia de marketing MarketinLife lleva 10 años proporcionando servicios de consultoría tanto a nivel nacional como internacional. Interesado siempre en el intercambio de bienes y servicios de alto valor añadido, acumula más de 20 años de experiencia en el sector de Nuevas Tecnologías trabajando con grandes empresas y marcas ayudando en sus procesos de transformación digital.
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