Criterio

Chanel, la casa de moda y perfumes que aspira a ser una marca de joyas

Una casa nacida de la alta costura ficha a la creativa de joyería de Cartier en plena corrección del oro. Esto no es un relevo, sino más bien toda una declaración de intenciones.

Chanel acaba de fichar a Marie-Laure Cérède, la creativa que dirigió la joyería de Cartier durante casi una década. Lo hace mientras el oro, tras tocar máximos históricos en enero, corrige su cotización con fuerza. Parece un mal momento, pero no lo es. Detrás de un anuncio de tres párrafos se esconde toda una decisión estratégica de fondo, y es que una casa nacida de la alta costura está reordenando su jerarquía para competir, de tú a tú, en el terreno más rentable del lujo. Sin duda, conviene entender por qué.

Toda una refundación disfrazada de relevo

Normalmente hay que ser cauteloso con las notas de prensa que vienen de las grandes casas pero en este caso concreto conviene no dejarse engañar por la economía del lenguaje corporativo, ya que este no es un relevo cualquiera.

El puesto llevaba vacante desde finales de 2024, cuando falleció Patrice Leguéreau, que lo había ocupado durante quince años. Quince años son, en la vida creativa de una casa, toda una era. Lo que Chanel decide ahora sobre quién dibuja sus joyas no representa un simple ajuste de plantilla, sino que es la primera definición del alma de esa división en una generación. Y la decisión no podría ser más elocuente, ya que en lugar de promocionar desde dentro o buscar un perfil emergente, Chanel ha ido a por la creativa que dirigió la joyería y la relojería de Cartier durante casi una década. Ni más ni menos que Cartier, la casa que define el estándar mundial del oficio. Y antes pasó catorce años al frente de la dirección artística de Harry Winston. Una trayectoria profesional que sin duda avala el perfil de Cérède y justifica el desembolso que Chanel habrá tenido que asumir para fichar a este gran talento.

En mi opinión, hay una regla sencilla, casi infalible, para leer estos movimientos. Y es que cuando una empresa quiere mantener una división, asciende desde dentro, pero cuando quiere transformarla, ficha desde fuera. Y cuando ficha precisamente del competidor de referencia, pagando el coste de arrancarle a su mejor talento, está enviando una señal que va mucho más allá del organigrama. Está diciendo al mercado dónde piensa jugar su próxima partida. Chanel no quiere que su joyería acompañe a la moda. Quiere que su joyería compita con Cartier.

La pregunta interesante, entonces, no es quién ocupa la silla. Es por qué Chanel ha decidido, ahora, que esa silla importa tanto.

La paradoja del oro: por qué la volatilidad favorece a los fuertes

La respuesta fácil sería el oro. El metal vivió una euforia histórica (máximos por encima de los 5.400 dólares la onza a finales de enero), y la narrativa del «oro por las nubes» invita a pensar que cualquiera querría subirse a esa ola. El problema es que la ola ya rompió, y el oro ha corregido cerca de un 13% en un mes cotizando ahora en el entorno de los 4.100 dólares, presionado principalmente por la tensión geopolítica y por el repunte de la inflación estadounidense. Si el razonamiento de Chanel fuera «el oro sube, apostemos por la joyería», llegaría tarde y mal.


Precio del oro · de máximos a corrección (2026)

Máximo · 28 ene 2026
~5.400 $
Cotización · 11 jun 2026
~4.100 $
Corrección desde el pico
−24%

Hitos del precio del oro (USD/onza) en 2026: máximo histórico el 28 de enero por encima de 5.400 $ y cotización en el entorno de 4.100 $ a 11 de junio, tras una corrección impulsada por la tensión geopolítica y el repunte de la inflación en EE. UU. Pese a la caída, el oro se mantiene en torno a un 20% por encima de su nivel de hace un año. Valores aproximados a partir de datos de mercado; serie ilustrativa de la trayectoria, no cotización diaria. Fuentes: datos públicos de mercado (Fortune, Trading Economics), junio de 2026.

Capacidad de trasladar el encarecimiento del oro al precio final

Margen joyería gran casa
~32%
Poder de fijación de precios
Alto vs. bajo
Efecto del oro volátil
Concentra
Gran casa (capital de marca) Joyero pequeño / sin marca

Ilustración conceptual del mecanismo descrito en el análisis: ante una subida del coste del oro, la gran casa con poder de marca repercute la mayor parte al precio final y preserva el margen; el joyero pequeño, sin ese poder, absorbe el coste y comprime su margen. Richemont declaró en sus resultados haber aplicado subidas de precio medidas para mitigar el encarecimiento del oro, manteniendo un margen operativo de joyería cercano al 32%. Esquema cualitativo con fines explicativos. Fuente: Richemont, resultados anuales y semestrales 2025.


Pero ese razonamiento sería un error de principiante, y Chanel no comete esa clase de errores. Porque la ventaja real de la alta joyería no reside en el metal (que es, de hecho, un pasivo volátil que reduce los márgenes cuando sube y deprecia inventario cuando cae), sino en tres activos que ninguna cotización refleja. Me refiero al savoir-faire que muy pocos dominan, a la escasez que la propia casa gestiona y al capital de marca que permite cobrar mucho más que el valor de los propios materiales.

Y aquí está el matiz que cambia toda la lectura, el que convierte un aparente obstáculo en toda una oportunidad. La volatilidad del oro no perjudica a las grandes casas, sino que las refuerza. Cuando el metal se encarece, solo quien tiene poder de marca puede repercutir ese coste al cliente sin perder la venta. Richemont lo declaró sin ambigüedad en sus resultados, y es que aplicó subidas de precio para absorber el encarecimiento del oro y, aun así, su margen de joyería (ya cercano al 32%), se mantuvo firme. El joyero pequeño no se puede permitir ese lujo, valga la expresión porque o sacrifica margen o pierde al cliente. De modo que cada sobresalto del oro expulsa silenciosamente a los débiles y concentra el mercado en muy pocas manos. La tormenta que parece desaconsejar la entrada de Chanel es, en realidad, lo que le está despejando el terreno.


La liga a la que aspira Chanel · división de joyería de Richemont

Ventas joyería Richemont
15.300 M€
Margen operativo joyería
~32%
Crecimiento (semestre, t.c.)
+14%

Ventas anuales de las casas de joyería de Richemont (Cartier, Van Cleef & Arpels, Buccellati, Vhernier): 15.300 M€ en el ejercicio cerrado en marzo de 2025, con un margen operativo cercano al 32% y un crecimiento del 14% a tipo de cambio constante en el semestre siguiente. A modo de referencia comparativa se muestran los ingresos totales de Chanel (todas sus divisiones), ~17.700 M€ (conversión aproximada de 19.260 M$). Chanel no desglosa públicamente la facturación de su división de relojes y joyería. Fuentes: Richemont (resultados FY2025 y H1 FY2026); Chanel (resultados 2025).

Por qué la joyería es el terreno más rentable · Richemont por división

Margen joyería
~32%
Relojería especializada
Bajo presión
Moda y accesorios
Pérdidas
Resultado positivo Resultado negativo

Resultado operativo por división de Richemont en el primer semestre del ejercicio (seis meses a 30 de septiembre de 2025): las casas de joyería aportaron unos 2.500 M€ de resultado operativo (margen ~32,8%), mientras la división de moda y accesorios registró una pérdida operativa de 42 M€. El dato sintetiza la tesis del análisis: dentro de un mismo grupo de lujo, la joyería gana mientras la moda pierde. Fuente: Richemont, resultados semestrales H1 FY2026 (noviembre de 2025).


El manual de LVMH y lo que Chanel hará a continuación

Para proyectar el siguiente movimiento de Chanel no hace falta especular, ya que basta con leer el manual que ya escribió su gran rival. Cuando LVMH compró Bulgari en 2011, dobló sus ventas y multiplicó por cinco sus beneficios aplicando una receta muy concreta: inversión sostenida, foco en alta joyería, control de la distribución directa y tiempo. Con esa lección bien aprendida, en 2021 pagó 16.200 millones de dólares por Tiffany (la mayor adquisición de su historia), con un objetivo que Bernard Arnault sigue repitiendo en 2026: convertirla en la primera joyería del mundo, a base de más alta joyería, menos plata y boutiques renovadas.

Yo creo que Chanel parte de una posición diferente y, en cierto sentido, ventajosa, porque no necesita comprar una marca para entrar en la conversación, porque su nombre ya pertenece a ella. Lo que le faltaba era la mano creativa capaz de elevar su joyería del territorio del prestigio simbólico al del motor de negocio. Esa mano acaba de incorporarse. El resto del manual (inversión, foco, distribución, relato de oficio) es ahora previsible. Así que la verdadera incógnita no es si Chanel intentará escalar en joyería, sino a qué velocidad y con qué profundidad de bolsillo. Y ahí es donde el desenlace deja de estar escrito.

Dos escenarios y las señales que los distinguirán

Veo dos escenarios plausibles para los próximos 24 meses.

En el escenario base (el que considero más probable), Chanel ejecuta una versión disciplinada del manual LVMH. La joyería gana peso gradual en el relato y en la inversión, sin estridencias. Las señales que lo confirmarían son, un calendario de alta joyería más denso y mejor comunicado, aperturas o ampliaciones de boutiques específicas de relojes y joyería (la casa ya anunció varias para este mismo año), y un primer gran proyecto firmado por Cérède que la crítica del sector sitúe, sin condescendencia, en la liga de Cartier y Van Cleef. Si en doce meses vemos dos de estas tres señales, el giro sin duda, está en marcha.

En el escenario alternativo, el movimiento se queda en un mero gesto. Cérède aporta brillo creativo, pero la joyería sigue siendo un satélite del negocio de la moda y los perfumes, sin una reasignación real de capital ni de foco directivo. Las señales de alarma serían el silencio, es decir, una ausencia de aperturas dedicadas, un calendario de alta joyería que no se intensifica, y una comunicación que sigue tratando la joyería como accesorio glamuroso y no como pilar. En ese caso, mi tesis habrá sido demasiado ambiciosa, y lo reconoceré.

La virtud de estas señales es que son observables por cualquiera. No hace falta un acceso a los números internos de Chanel (que la casa, por cierto, no desglosa por división), para saber, dentro de un año, en qué escenario nos encontramos.

Un pregunta de poco peso ¿O no?

Queda una pregunta que va más allá de Chanel, y es que si una casa puede transformar su destino fichando a una sola persona, entonces el activo más valioso del lujo no es la marca centenaria, sino el puñado de creativos capaces de cambiar de empleador en una tarde. Puede que el verdadero poder ya no resida en los nombres grabados en las fachadas de la Place Vendôme, sino en las firmas que los hacen deseables. Y si eso finalmente es así, entonces eso lo cambia todo.






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Juan Carlos Navarro

Juan Carlos Navarro es fundador de MarketinLife, consultora de marketing y desarrollo de negocio en el sector del lujo, y de Johan Naaf Institute, think tank de análisis y prospectiva de la industria. Con una dilatada carrera internacional, es reconocido por su visión estratégica sobre el futuro del lujo y por su capacidad de anticipar los movimientos que redefinen el sector. Es fundador y editor jefe de GenexiGente.
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