El estudio Jaime Salvá Arquitectura & Interiorismo acaba de presentar IVORY, una villa contemporánea ubicada en Cap Falcó, dentro del municipio de Calvià, en Mallorca. El proyecto se inscribe en una de las zonas residenciales más tranquilas y luminosas de la isla, estrechamente vinculada al mar, y propone una lectura mediterránea de la arquitectura de lujo alejada de cualquier exceso formal.

El encargo llegó de un promotor procedente de un sector ajeno al inmobiliario, lo que imprimió desde el inicio una mirada más abierta al proceso. El objetivo no era construir una vivienda de catálogo, sino una casa bien pensada, funcional y coherente, con personalidad propia pero sin gestos gratuitos. Esa premisa de fondo interviene de forma transversal en cada decisión del proyecto.

La parcela, con una ligera pendiente y una geometría particular, fue el primer interlocutor del proyecto. En lugar de imponer una forma predeterminada, el estudio optó por escuchar el terreno, ajustó la implantación a sus condiciones, ordenó los accesos y aprovechó la orientación sur para desarrollar la vivienda de forma tendida y alargada. El resultado es una horizontalidad que no es arbitraria, sino que nace directamente de la lógica del lugar. Los volúmenes, claros y bien definidos, construyen una arquitectura legible y reconocible prácticamente desde cualquier ángulo.










Uno de los aspectos más cuidados del proyecto es la relación entre interior y exterior. Y es que en ese sentido IVORY no opta por la apertura indiscriminada de grandes huecos, sino más bien por una estrategia mucho más precisa que consiste en decidir con cuidado hacia dónde se abre cada espacio, cómo se filtran las vistas y cómo se tamiza la luz en cada estancia. Retranqueos, jardineras, planos de fachada y vegetación trabajan de forma conjunta para lograr una vivienda que se experimenta como muy abierta en el día a día, pero que preserva la privacidad de los espacios más íntimos. La relación entre arquitectura, jardín y exteriores resulta, en ese sentido, completamente natural.



Por su parte, la paleta de materiales sigue la misma lógica de contención y coherencia. La piedra seca de Santanyí introduce una referencia local de gran peso visual y arraigo cultural. Los tonos gris claro con un matiz ligeramente verdoso integran la vivienda en su entorno sin estridencias. Las lamas de madera tecnológica de Tarimatec aportan una gran calidez con un mantenimiento controlado, y el acero corten aparece en elementos puntuales —jardineras, encuentros exteriores— con una presencia discreta pero muy eficaz. Es una paleta pensada para durar, no para impactar en el momento.




En definitiva, en IVORY, el lujo se entiende de una manera muy concreta, como una casa bien orientada, luminosa, privada y cómoda de habitar, donde los materiales envejecen con dignidad y cada espacio responde a una lógica clara de uso. Un concepto de residencia premium que pone en el centro la experiencia de quien la habita, y no la acumulación de recursos formales.




Por último, cabe mencionar también que en el desarrollo del proyecto participaron Coco Ingenieros, con Iñaki Fernández como arquitecto técnico, junto a Humiclima, Building More, Espacio Home Design, Almacenes Femenías, Tarimatec, Onix, Living Ceramics y Cortizo, entre otros colaboradores.









