Aviación comercial

Nuria Placeres nos explica cómo hacer posible lo imposible en aviación privada

Nuria Placeres García, broker aérea y CEO de AirEvolution Jets & Training, nos revela los entresijos de un sector donde el lujo convive con un nivel de exigencia máximo

La aviación comercial privada es un ámbito en el que la discreción y la excelencia juegan un papel fundamental. Aquí, un nivel de servicio extraordinario no es una opción, sino más bien la norma, y en ese sentido debo añadir que Nuria Placeres García se ha consolidado como una figura clave en un sector que en la actualidad presenta infinidad de retos y que además está experimentando un notable crecimiento y una profunda transformación. Fundadora y CEO de AirEvolution Jets & Training, esta broker aérea ha sabido abrirse paso en una industria muy exigente, dominada durante años por estructuras rígidas y redes muy cerradas. Su trayectoria es un ejemplo de visión estratégica, perseverancia y compromiso con el buen hacer en un entorno donde cada operación requiere tomar decisiones críticas en tiempo real y con márgenes de error prácticamente inexistentes.

Nuria Placeres García broker aéreo
La trayectoria de Nuria Placeres García es un ejemplo de visión estratégica, perseverancia y compromiso.

Lejos de la imagen glamurosa que a menudo rodea al mundo de los jets privados, el trabajo de una broker aérea es una combinación intensa de coordinación logística, gestión de crisis, atención al detalle y capacidad operativa. Nuria lo sabe bien: detrás de cada vuelo hay horas de planificación meticulosa, negociaciones complejas y un conocimiento profundo tanto del cliente como de la industria aeronáutica en general. En esta entrevista, nos abre las puertas a un universo que muy pocos conocen por dentro, compartiendo su experiencia, su visión acerca del futuro del sector y el papel esencial que juega la formación profesional en un mercado cada vez más competitivo.

Pregunta.- ¿Qué te llevó a adentrarte en el mundo de la aviación privada y, más concretamente, asumir el rol de broker aéreo?

Respuesta.- Mi entrada en la aviación privada fue casi por casualidad. A finales de 2019, una antigua jefa me habló de una oportunidad como gerente de operaciones en una empresa de aviación ejecutiva. Yo llevaba más de 20 años en otra empresa, estaba bien, y en principio no me lo había planteado… pero decidí lanzarme. Me presenté, pasé las entrevistas y empecé en enero de 2020.

Lo que nadie esperaba es que, apenas dos meses después, estallara la pandemia. En abril ya me habían despedido, y como había pedido una excedencia en mi empresa anterior, me quedé de repente sin trabajo, en plena incertidumbre y con todo parado.

Sin embargo, esos pocos meses me bastaron para saber que esto era lo mío. Pensé “no parece tan complicado” —aunque luego comprobé que sí lo es—, pero me gustó tanto que decidí crear mi propia empresa. Al principio solo contaba con una dirección de correo, un teléfono… y el reto más difícil: generar contactos. Empecé a escribir a todas las empresas y sectores que imaginaba que podían necesitar vuelos privados.


Publicidad

Fueron meses de trabajo silencioso, de sembrar sin resultados inmediatos, hasta que un día uno de esos correos recibió un “sí”. Y ese primer cliente, ese primer vuelo vendido… no se me olvida. Fue el comienzo de todo.

P.- Para quienes no conocen en profundidad el mundo de la aviación privada, ¿Cómo definirías el rol de un broker aéreo? Y en tu opinión ¿Qué competencias y habilidades son esenciales para ejercerlo de un modo eficaz?

R.- Para mí, el broker es una figura clave entre el cliente y el operador. No solo buscamos un avión o hacemos una cotización: damos forma a una necesidad y la convertimos en una operación segura, fluida y a medida.

Es un equilibrio entre gestor de operaciones, consultor de confianza y anfitrión invisible. Todo debe salir perfecto sin que el cliente tenga que preocuparse por nada, aunque detrás haya mucha coordinación, llamadas y, sobre todo, anticipación.

Hay que ser resolutiva, empática, conocer a fondo la operativa y saber anticiparse. Porque muchas veces el mejor servicio es el que el cliente ni siquiera nota… simplemente porque todo ya estaba previsto.

En resumen, no vendemos vuelos: creamos experiencias. Y cuando el cliente te dice “gracias, ha sido perfecto”, sabes que todo ese trabajo ha valido la pena.

El mejor servicio es el que el cliente ni siquiera nota… simplemente porque todo ya estaba previsto.

P.- ¿Cómo es un día “típico” en tu vida como bróker aérea? ¿Qué rutinas, gestiones o incluso imprevistos forman parte de tu quehacer diario?

R.- Como bróker no existe un día típico. Puedes empezar la jornada con calma y, en minutos, estar resolviendo una situación inesperada. Cada día es distinto, y precisamente eso es lo que más me atrapa de este trabajo.

Empiezo revisando vuelos, horarios, catering… pero enseguida llegan llamadas, ajustes e imprevistos. Todo puede pasar, desde cambios de última hora hasta peticiones inesperadas. Lo importante es reaccionar rápido, sin perder la sonrisa.

Recuerdo un vuelo desde Miami que se canceló a seis horas de la salida. Antes de avisar al cliente, ya tenía una alternativa lista. Esa es la clave: anticiparse para que el cliente no note el problema.

Aquí no marcas tú el horario, lo marca el cliente… y su huso horario. Puedes estar cerrando una operación desde una cafetería o respondiendo mensajes de madrugada. Pero ese ritmo, esa improvisación constante y la necesidad de dar siempre lo mejor de ti, es lo que hace que ser bróker sea mucho más que una profesión.

La confianza no se gana con un solo vuelo, sino con una experiencia impecable y constante.

P.- ¿Cuál dirías que es la parte más estratégica de tu trabajo como intermediaria en vuelos privados y cuál la más operativa o táctica?

R.- Lo más estratégico de este trabajo es anticipar lo que el cliente necesita, incluso antes de que lo diga. No se trata solo de encontrar un avión, sino de entender su estilo, prioridades y nivel de exigencia, y ofrecerle una propuesta que encaje no solo en lo operativo, sino también en lo personal.

También entra en juego saber con qué operador trabajar según cercanía del avión, el tipo de cliente o misión, conocer el mercado, negociar bien y construir relaciones sólidas. La confianza no se gana con un solo vuelo, sino con una experiencia impecable y constante.

La parte táctica es el día a día: gestionar slots, handling, catering, hacer seguimiento y reaccionar ante imprevistos. Es la parte invisible, pero crucial para que todo salga perfecto.

Y ambas están totalmente conectadas. No se puede ejecutar bien sin haber pensado bien… y no se puede planear bien sin conocer la realidad de la operación.

Volar en jet privado va mucho más allá de ir del punto A al B. Y ahí es donde la figura del broker marca la diferencia.

P.- ¿Por qué es tan importante contar con una intermediación profesional que ofrezca una visión integral del viaje en jet privado, más allá del simple traslado de punto A al punto B?

R.- Volar en jet privado va mucho más allá de ir del punto A al B. Y ahí es donde la figura del broker marca la diferencia. A diferencia de un operador —limitado a su propia flota—, un broker tiene una visión global del mercado, compara opciones en tiempo real y elige la aeronave más adecuada, eficiente y cercana.

Gracias a herramientas profesionales y experiencia operativa, optimizamos cada detalle: horarios, handling, catering, permisos… y si surge un imprevisto, lo resolvemos antes de que el cliente lo note.

Porque para el cliente es “un vuelo perfecto”; para nosotros, es el resultado de muchas decisiones bien tomadas desde el principio.

P.- Además del transporte aéreo ¿Qué otros servicios suelen demandar los clientes a un bróker aéreo? Hemos visto que incluso ofreces servicios de escoltas y otras opciones. Cuéntanos un poco más.

R.- Además del vuelo, muchos clientes nos piden que gestionemos todo lo que rodea a la experiencia. Desde transfers con chófer hasta reservas de hotel, salas VIP, logística en destino, o incluso servicios más delicados como seguridad privada o escoltas. Cada cliente es un mundo, y ahí está precisamente la clave: adaptarte sin poner límites.

El trabajo del broker no se limita a vender un vuelo: se trata de acompañar, facilitar, anticipar y resolver. Eso es lo que crea relaciones duraderas con los clientes.

Para mí, algo fundamental en este trabajo es no decirle que no al cliente. Me ha pasado más de una vez que me han pedido servicios que, en ese momento, no tenía integrados en mi operativa habitual. ¿Y qué hice? Buscar soluciones, activar contactos, moverme. Porque si el cliente lo necesita, yo me pongo en marcha. No importa si no estaba en la “lista inicial” de servicios. Si hay una necesidad, hay que cubrirla.

Porque el trabajo del bróker no se limita a vender un vuelo: se trata de acompañar, facilitar, anticipar y resolver. Eso es lo que crea relaciones duraderas con los clientes. Que sepan que pueden confiar, pedir… y que, si está en mi mano (o incluso si no lo está), voy a hacer todo lo posible por conseguirlo.

P.- ¿Cómo ha cambiado el perfil del cliente de aviación privada en los últimos años? ¿Qué busca hoy un cliente que antes no buscaba?

R.- El perfil del cliente de aviación privada ha cambiado notablemente. Antes predominaban empresarios o figuras públicas; hoy se suman familias, deportistas, artistas o creadores de contenido que valoran la seguridad, privacidad y control sobre su viaje.

Ya no se trata solo de volar del punto A al B, sino de tener flexibilidad, personalización y confianza. El cliente quiere decidir horarios, catering, viajar con su mascota o elegir terminal, y espera que alguien se encargue de todo, sin complicaciones.

Hoy, la aviación privada no es solo lujo: es una herramienta de libertad y eficiencia.

Ahí es donde entra nuestro rol como brókers: entender sus necesidades, anticiparnos y cuidar cada detalle para ofrecer una experiencia totalmente adaptada a su estilo de vida. Porque hoy, la aviación privada no es solo lujo: es una herramienta de libertad y eficiencia.

P.- ¿Cómo calificarías el nivel actual del sector de la intermediación aérea en España y Europa? En base a tu amplia experiencia ¿Qué se está haciendo bien y en qué aspectos se debería mejorar?

R.- En los últimos años, el nivel del sector de la intermediación aérea en España y Europa ha mejorado notablemente. Hay profesionales muy cualificados, con experiencia operativa, una red sólida de contactos y un enfoque claro en la calidad. Además, la tecnología nos permite trabajar con más agilidad y precisión.

Valoro especialmente el espíritu de colaboración que existe. Formo parte de grupos con brokers y operadores de toda Europa y América, donde siempre hay alguien dispuesto a ayudar. Es un sector donde me he sentido muy bien acogida.

Dicho esto, también hay quien se presenta como broker sin la preparación adecuada. Falta formación reglada en el sector, así como experiencia operativa y conocimiento normativo, aspectos clave que, de no estar presentes, pueden comprometer tanto la confianza del cliente como la seguridad de la operación.

Y hay otro reto: la ética profesional. Competir solo por precio resta valor al servicio. Lo que fideliza es una gestión impecable, anticipación y presencia cuando más se necesita.

En resumen, hay grandes profesionales, pero también mucho margen para seguir creciendo, con más formación, más profesionalización y un foco constante en el cliente y la excelencia operativa.

No todo es glamour ni jets privados. Es un trabajo intenso, de coordinación constante, llamadas a deshoras y soluciones rápidas, sin margen de error.

P.- ¿Qué le dirías a alguien que sueña con trabajar como bróker aéreo o formar parte del mundo de la aviación ejecutiva? ¿Por dónde piensas que debería empezar?

R.- Lo primero que le diría es: sí, se puede. La aviación ejecutiva es un sector exigente, pero apasionante. Si te apasiona la aviación y los entornos dinámicos, te va a enganchar.

Ahora bien, no todo es glamour ni jets privados. Es un trabajo intenso, de coordinación constante, llamadas a deshoras y soluciones rápidas, sin margen de error.

Para empezar, lo importante es conocer bien la operativa real, hablar buen inglés, construir una buena red de contactos y, sobre todo, tener actitud: compromiso, flexibilidad y sangre fría cuando las cosas se complican.

En este sector se aprende haciendo. Lo que necesita la aviación ejecutiva es gente con ganas de hacer las cosas bien.


P.- Por cierto, además eres fundadora y CEO de AirEvolution Jets &  AirEvolution Training ¿Cómo surgió la idea de concebir una iniciativa como esa? 

R.- Airevolution nació en plena pandemia, durante una pausa obligada que se convirtió en un punto de inflexión. En lugar de quedarme quieta, decidí formarme y empezar desde cero: con una cuenta de correo, un teléfono y una web básica creada por mí.

Me certifiqué como instructora AVSEC, AVSAF y SMS, volví a la universidad, y en paralelo fui detectando carencias reales en el sector. Así surgió primero Airevolution Jets, centrada en vuelos privados, y más adelante Airevolution Training, como respuesta a la demanda de formación útil, actualizada y adaptada a la operativa real.

Nuria Placeres García broker aéreo
Nuria es además fundadora de la escuela AirEvolution Training donde forman y actualizan a los profesionales del sector

Con el tiempo, ampliamos el catálogo de cursos, incorporando nuevas temáticas y colaborando con empresas que valoran una formación flexible y bien planteada. El gran salto llegó el año pasado al convertirnos en OFA acreditada por AESA, con nuestra propia plataforma online.

Hoy Airevolution es sinónimo de evolución constante, atención al detalle y compromiso real con el cliente. Todo lo que hacemos, tanto en jets como en formación, nace de esa idea: escuchar, adaptarse y aportar valor con profesionalidad y cercanía.


P.- ¿Cuáles son los aspectos más relevantes que definen a tu empresa y cómo responde a las necesidades del mercado de la aviación comercial privada?

R.- Sobre todo, la cercanía real con el cliente. Aquí no hay filtros ni capas intermedias. Si alguien me contacta, habla directamente conmigo. En un sector donde los tiempos y los detalles marcan la diferencia, eso se nota, y mucho.

Los clientes valoran mucho la flexibilidad. Muchas veces me piden servicios que, en principio, no tenía contemplados… pero si puedo conseguirlo, me muevo.

Otra característica clave es que no trabajo con flota propia ni estoy sujeta a acuerdos cerrados. Colaboro con una amplia red de operadores y propietarios, lo que me da libertad total para encontrar lo que realmente se ajusta a cada cliente: el tipo de avión, la ubicación, el presupuesto o cualquier necesidad especial. Trabajo con una visión independiente y con enfoque 360º.

Además, los clientes valoran mucho la flexibilidad. Muchas veces me piden servicios que, en principio, no tenía contemplados… pero si puedo conseguirlo, me muevo. No digo que no. Me activo, consulto, busco soluciones. Y en la mayoría de los casos, lo resuelvo. Esa capacidad de reacción es lo que convierte un servicio correcto en uno memorable.

En el área de formación, con Airevolution Training, imparto cursos diseñados para la realidad operativa del sector: AVSEC, AVSAF, atención al cliente, mentoring profesional…Formaciones prácticas, adaptadas y enfocadas al empleo. Me mantengo en constante actualización para garantizar que lo que ofrecemos sea útil, actual y de valor real para quien lo recibe.

Y por último, y para mí lo más importante: somos una boutique, y quiero que siga siendo así. No una gran estructura, sino una empresa que puede cuidar cada vuelo, cada curso y cada cliente con atención, compromiso y alma. Ese es el verdadero espíritu de Airevolution.

P.- ¿Qué tipo de formación ofreces en AirEvolution Training y a qué perfiles profesionales va dirigida?

R.- En Airevolution Training ofrecemos formación especializada en el sector aeronáutico, con un enfoque muy práctico y adaptado a la realidad operativa. Impartimos cursos certificados como AVSEC, AVSAF, mercancías peligrosas, hojas de carga, SMS… todo lo necesario para trabajar en un entorno aeroportuario con garantías —como OFA acreditada por AESA.

Lo que más valoran quienes se forman con nosotros es que todo lo que enseñamos está pensado para aplicarse desde el primer día.

Además, hemos desarrollado formación complementaria centrada en la empleabilidad: atención al cliente (aviación y sector lujo), mentoring profesional, formador de formadores, y técnico cualificado en operaciones aeroportuarias, entre otros.

Formamos tanto a personas que quieren incorporarse al sector como a profesionales en activo y empresas que buscan formación a medida para sus equipos. Lo que más valoran quienes se forman con nosotros es que todo lo que enseñamos está pensado para aplicarse desde el primer día. Porque lo que enseñamos es lo que realmente se vive en el aeropuerto.


P.- Desde tu perspectiva ¿Cuál es el nivel de formación que tienen en la actualidad los profesionales que operan en el sector de la aviación privada?

R.- Desde mi punto de vista, hay una gran diferencia entre perfiles dentro del sector de la aviación privada. Hay profesionales con muchísima experiencia y una formación sólida, tanto en lo técnico como en lo operativo, que llevan años trabajando con rigor y conocen el sector de forma profunda. Pero también es cierto que, en muchos casos, la formación no está al nivel que debería, especialmente en perfiles nuevos o en puestos más operativos.

En algunos casos, se accede a puestos sin haber recibido una formación específica o actualizada sobre aviación ejecutiva. Y esto se nota: en el trato al cliente, en los procedimientos, en la comprensión de la operativa o en la capacidad de anticiparse a lo que el cliente espera. La aviación privada no funciona como la comercial. Aquí el nivel de exigencia es altísimo, y la formación debe estar alineada con eso. También creo que falta una mayor especialización. Hay muchas formaciones generales que se imparten bien, pero no están adaptadas a la realidad concreta del sector ejecutivo: no se habla de personalización, de servicio VIP, de normativa específica o de los detalles que realmente marcan la diferencia cuando trabajas con clientes de este perfil.

En resumen, hay muy buenos profesionales en el sector, pero aún queda camino por recorrer en materia de formación especializada y actualización constante, sobre todo si queremos mantener el nivel que la aviación ejecutiva exige…Y merece.

En la aviación comercial todo está estructurado; en la ejecutiva, cada vuelo es una misión personalizada, con un nivel de exigencia mucho mayor.

P.- Imaginamos que muchos profesionales proceden de la aviación comercial tradicional, pero en tu opinión y de acuerdo a tu experiencia ¿Qué diferencia, en términos de preparación y competencias, a un profesional de la aviación comercial tradicional frente a uno de la aviación comercial privada

R.- Muchos profesionales de la aviación ejecutiva vienen del mundo comercial, lo cual tiene sentido: comparten una base técnica sólida y experiencia operativa. Pero son dos mundos distintos.

En la aviación comercial todo está estructurado; en la ejecutiva, cada vuelo es una misión personalizada, con un nivel de exigencia mucho mayor. Aquí, hay que anticiparse, adaptarse a cada cambio y ofrecer un servicio impecable sin que el cliente tenga que pedirlo.

El trato es mucho más cercano, y no hay cabida para la rigidez. Se espera discreción, flexibilidad y excelencia en cada detalle. Por eso no basta con tener experiencia en aviación comercial: se necesita formación específica y, sobre todo, una actitud enfocada al servicio personalizado.

Muchos profesionales solo necesitan ese impulso para dar el salto y marcar la diferencia en este sector.

P.- ¿Qué aspectos del servicio al cliente son especialmente críticos en la aviación privada y requieren de un enfoque diferente al de la aviación comercial convencional?

R.- En aviación privada, el servicio al cliente lo es todo. Es lo que realmente marca la diferencia. A diferencia de la aviación comercial, donde los procedimientos están estandarizados y los tiempos son muy limitados, aquí cada detalle cuenta… y no hay margen para el error.

Lo que realmente marca la diferencia es la actitud del equipo: ser resolutivo, rápido, flexible y natural. Aquí no existe el “no se puede”.

El cliente está acostumbrado a un nivel de excelencia muy alto, y espera lo mismo —o más— en cada vuelo. Por eso es clave anticiparse: catering, ambiente, discreción, puntualidad… todo debe estar pensado a su medida.

Pero más allá del detalle, lo que realmente marca la diferencia es la actitud del equipo: ser resolutivo, rápido, flexible y natural. Aquí no existe el “no se puede”.

El cliente quiere sentirse cuidado, no observado. Y eso solo se logra con empatía, experiencia y una vocación auténtica por la excelencia.

Porque puedes tener el mejor avión del mundo… pero si fallas en el trato, el cliente no vuelve.

P.- Y por último… si pudieras dar un consejo a tu “yo” de hace diez años, justo antes de empezar este camino ¿Cuál sería?

R.- Le diría que no tenga miedo. Que equivocarse o cambiar de rumbo forma parte del camino, y que lo que hoy parece un obstáculo, mañana será un aprendizaje.

Que no pasa nada por no encajar en todas partes; hay otros caminos esperando.

Y que la madurez llega cuando dejas de buscar aprobación y empiezas a confiar, de verdad, en ti misma.







Publicidad

Juan Carlos Navarro

Fundador de GenexiGente y de la consultora de marketing MarketinLife lleva 15 años proporcionando servicios de consultoría tanto a nivel nacional como internacional. Interesado siempre en el intercambio de bienes y servicios de alto valor añadido, acumula años de experiencia en el sector del lujo trabajando con grandes empresas y marcas ayudando en sus procesos de internacionalización y transformación digital.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba