En la ciudad de Valencia, entre aromas a brasas y el siempre irrenunciable atractivo de los sabores mediterráneos, el recién inaugurado Papúa Valencia es más que un digno aspirante a convertirse en un verdadero santuario para los amantes de la alta cocina. Y es que bajo la batuta del chef Juan Vicente Ballesteros y la inestimable aportación del maitre David García Turrillo, este restaurante ubicado en el hotel Novotel Lavant Valencia es mucho más que una simple propuesta gastronómica ya que sin duda representa todo un homenaje al producto de proximidad, a la creatividad y el fuego, signos inequívocos de los valores que caracterizan a la capital del Turia, y elementos esenciales para construir un lenguaje culinario de alto valor.




La primera impresión: Un espacio que invita a soñar
Nada más entrar, los 800 metros cuadrados del restaurante despliegan una elegancia que resulta muy acogedora. Pese a disponer de una capacidad para 222 comensales nuestra sensación es que no sacrifica la intimidad de los espacios, diseñados con un gusto impecable que mezcla lo contemporáneo y lo mediterráneo. La atención al detalle, tanto en el ambiente como en el servicio, marca desde el principio que la experiencia en Papúa será inolvidable.
Del mercado al plato: Una carta que pone en valor al producto local

Por lo que pudimos apreciar, la propuesta de Papúa Valencia gira en torno a tres pilares fundamentales: la huerta, las brasas y los arroces. Cada plato refleja un respeto absoluto por el producto local y una ejecución técnica impecable, aspectos que sin duda forman parte de la definición de la alta cocina.
Los arroces: Una sinfonía de sabores

Probé el arroz del «senyoret», un plato típico de Valencia, y al que debo reconocer que le han otorgado un punto adicional de atractivo gracias a una preparación minuciosa y técnicamente magistral. El equilibrio entre la textura del grano y la intensidad del fondo era sublime. Este clásico arroz con sepia, gambones y chipirón de anzuelo sin duda destacó por su autenticidad y por la profundidad de sabor.
El arte de las brasas
Las brasas de Papúa no solo sirven al propósito de cocinar, sino que yo diría que poseen un poder transformador. En este restaurante las brasas son el principal modo de elaboración de algunos de los platos estrella de su deliciosa carta. Tanto carnes como pescados pasan necesariamente por este proceso que los convierte en verdaderas piezas de arte culinario tratado de un modo impecable. El Vaciado de Vaca Rubia que tuvimos el placer de degustar era jugoso por dentro y con un cierto toque crujiente en los bordes, un signo claro e inequívoco del cariño y dedicación que ponen a la hora de elaborar cada plato que sirven en mesa. Cada propuesta para el cliente debe ser perfecta y desde luego es una máxima que se hace notar en cada plato y cada bebida.
Platos capaces de conquistar los paladares más exquisitos


La cocina también ofrece sorpresas contemporáneas como las croquetas de chipirones afogaos con alioli de ajo negro o los huevos rotos de gallinas camperas con espuma de bacon y crujiente de panceta. Ambas opciones destacan por su ejecución y originalidad, eso sí, sin perder de vista la raíz mediterránea. Son platos que se degustan de un modo pleno, donde el sabor se convierte en el verdadero protagonista gracias sobre todo a ese equilibrio que representa cada bocado en el que parecen calculadas las dosis de ingredientes necesarias para convertir la experiencia en única.

Otro acierto fueron los entrantes, como la ensaladilla de césar en rolls de pollo asado con «air» parmesano y lima. Cada bocado parecía un homenaje a la costa valenciana.
Postres con un toque creativo

La parte dulce del menú merece una ovación. Elegí la Naranja de Valencia con sopa de chocolate blanco y naranja, un postre que combina tradición y modernidad en cada cuchara. A pesar de que el resto de postres que conforman la carta son sumamente atractivos, no dejé de disfrutar ni un solo instante del contraste crujiente y la suave delicia que escondía en su interior esta deliciosa interpretación que Papúa hace de la naranja valenciana.
Coctelería: Arte líquido para deleite de los sentidos

La experiencia en Papúa no estaría completa sin probar su coctelería de autor. Opté por el Agua de Valencia by Papúa, una más que interesante reinterpretación del clásico local, con vodka Grey Goose, Cointreau, mermelada de naranja, cítricos frescos y espumoso. Cada sorbo era un festín de sabores.
Pero no me quedaría ahí. La propuesta de cócteles de Papúa es realmente extraordinaria tanto en su concepción como en su posterior conversión en una bebida refrescante, sutil y muy seductora.
Ambiente nocturno: Cuando la elegancia sale al encuentro de la diversión


Por otra parte, cabe mencionar que, según nos indicó el maitre David García Turrillo, los viernes y sábados, Papúa Valencia se transforma con música en vivo y danza. El espacio adquiere un aire festivo sin perder su carácter sofisticado, una opción ideal para una velada memorable.
Nuestra valoración: Una cita obligada en Valencia

Papúa Valencia es una experiencia que vive el Mediterráneo en toda su esencia. Desde el primer bocado hasta el último sorbo, todo está diseñado para seducir los sentidos de los paladares más exigentes. Si estás en Valencia y buscas una propuesta gastronómica de alto nivel, no dudes en visitar Papúa. Te garantizo que será una experiencia que querrás repetir.
GenexiGente opina sobre Papúa Valencia
Gastronomía - 9.2
Nivel de servicio - 9.4
Ambiente y diseño - 9
Propuesta y carta - 9
9.2
Desde el primer bocado hasta el último sorbo, todo está diseñado para seducir los sentidos de los paladares más exigentes.






