Hay objetos que nacen siendo instrumentos y acaban convirtiéndose en otra cosa. El Bang & Olufsen Beolab 90 lleva diez años siendo el altavoz más ambicioso jamás construido para uso doméstico. En 2025, con motivo del centenario de la marca danesa, algo ha cambiado: sin tocar una sola línea de su arquitectura interior, B&O ha transformado este coloso acústico en una pieza de colección. Las ediciones Monarch y Zenith, últimas de las cinco que componen la serie Atelier Centenary, son la prueba más elocuente de esa metamorfosis.






Un punto de partida que ya era extraordinario
Para entender el peso de estas ediciones limitadas, hay que comprender primero qué es el Beolab 90 en su versión de referencia. Lanzado en 2015 para celebrar el 90º aniversario de Bang & Olufsen, este altavoz de suelo activo fue concebido desde cero como una declaración de principios sobre lo que la ingeniería acústica podía alcanzar. No es una caja con drivers. Es un sistema completo: 18 transductores Scan-Speak distribuidos en geometría de 360 grados, 8.200 vatios de potencia por altavoz, una cadena de amplificación con 14 canales ICEpower y cuatro amplificadores de Clase D Heliox, y un procesado digital de señal que trabaja a 192 kHz. Cada unidad pesa 137 kilogramos.





Su carcasa es un enclosure de aluminio fundido de más de 65 kg, diseñado para eliminar cualquier resonancia estructural, mientras que la electrónica integrada incluye DACs de alta resolución, amplificadores de potencia y un sistema de control que convierte al Beolab 90 en un ecosistema autónomo: solo necesita una fuente de señal.






Lo que verdaderamente distingue al Beolab 90 no es la potencia bruta, sino su inteligencia. La tecnología Beam Width Control permite alternar entre tres modos de dispersión: Narrow, para una escucha de referencia en el punto óptimo; Wide, para cubrir un área mayor con la misma coherencia; y Omni, para una distribución sonora de 360 grados. A esto se suma el Beam Direction Control, que permite redirigir el eje acústico a cualquiera de cinco posiciones predefinidas, y la Compensación Activa de Sala, que analiza el entorno y corrige en tiempo real las interferencias de la arquitectura sobre el sonido. El sistema utiliza cancelación activa de ruido para eliminar las reflexiones en el punto de escucha, de modo que el sonido llegue al oyente en pureza absoluta. Es, en la práctica, un altavoz que se adapta al espacio en lugar de exigir que el espacio se adapte a él.





La respuesta en frecuencia se extiende de 18 Hz a 35 kHz con una variación de +0/-3 dB, y la distorsión armónica total no supera el 0,03% a máxima potencia en cualquier frecuencia. Cifras que, en cualquier otro contexto, resultarían inverosímiles.
La serie Atelier Centenary: cinco capítulos, una sola idea
En su año centenario, Bang & Olufsen eligió no mirar atrás sino proyectarse hacia adelante. La marca danesa marcó cien años de innovación acústica desvelando las Atelier Editions de su altavoz más exigente. La premisa era tan clara como audaz: mantener intacta la arquitectura técnica del Beolab 90 y someter su envolvente exterior a cinco interpretaciones radicalmente distintas, cada una elaborada a mano en la Fábrica 5 de B&O en Struer, Dinamarca.





La Titan Edition fue la primera de las cinco piezas, y marcó el tono de lo que vendría: una reinterpretación del altavoz a través de una estética más elemental y rotunda, con aluminio sandblastado con partículas de roca volcánica triturada. Le siguieron la Shadow y la Mirage — la primera en metal negro con malla de acero inoxidable recubierto, la segunda con una anodización en gradiente realizada íntegramente a mano. Cinco ediciones, diez pares cada una, con certificado de autenticidad y una escultura en miniatura de aluminio del altavoz correspondiente, entregada en una caja de aluminio a medida.


Las ediciones Monarch y Zenith cierran la serie. Y lo hacen desde extremos opuestos del espectro material.
Monarch Edition: la madera que suena
La Monarch Edition es una exploración de la tradición danesa del diseño en madera aplicada a un contexto radicalmente contemporáneo. Su elemento definitorio son las lamellas de palisandro de Santos, curvadas y anguladas para seguir la geometría de 360 grados del altavoz, creando un ritmo visual que recorre la pieza de arriba abajo como si la madera estuviera en movimiento. No es una superficie plana revestida: es una construcción tridimensional donde cada pieza ha sido trabajada para adaptarse a las curvas del enclosure de aluminio.





Seis nudos de madera articulan las lamellas entre sí. El nudo frontal incorpora una franja de luz filtrada a través de la madera — un detalle que añade profundidad visual sin apelar a ningún recurso tecnológico. El aro superior del altavoz es de palisandro macizo, y los paneles de la base continúan el patrón de lamellas, unificando la pieza desde la coronación hasta el suelo en un gesto escultórico continuo. El contraste entre la calidez del palisandro y las coronas de aluminio en tono ocre define la tensión visual del conjunto: lo natural y lo ingenieril en diálogo permanente.
Las secciones de tejido semitransparente permiten entrever los drivers en su interior, manteniendo la conexión entre la forma exterior y la función acústica que la anima.
Zenith Edition: la geometría de la luz
Si la Monarch trabaja con la calidez de lo orgánico, la Zenith opera en un registro completamente distinto: el de la precisión industrial llevada a sus consecuencias estéticas más extremas. Sus seis paneles están cubiertos por 289 esferas de aluminio anodizado cada uno — 1.734 en total —, dispuestas en siete tonalidades inspiradas en los colores de las perlas naturales. El resultado es una superficie que no tiene un aspecto fijo: cambia con la luz, con el ángulo de observación, con la hora del día.





La máscara frontal ha sido mecanizada en aluminio y sometida a un proceso de pearl blasting y anodizado en gris oscuro para evocar la textura interior de una concha de ostra. En la tapa superior, una incrustación circular de nácar — cuyo diámetro coincide exactamente con el de las esferas de aluminio — actúa como punto focal luminoso que corona toda la composición. Las coronas pulidas de aluminio y las secciones de tejido semitransparente equilibran visualmente el conjunto, evitando que la riqueza de la textura resulte excesiva.
La Zenith es un objeto que se comporta de manera diferente en cada momento del día. Esa capacidad de mutar sin moverse es, en sí misma, una declaración de intenciones sobre lo que Bang & Olufsen entiende por diseño de alta gama.
Precio, disponibilidad y lo que esto dice sobre el lujo
Cada par de las ediciones Monarch y Zenith tiene un precio de 480.000 euros, con producción limitada a diez pares por edición. Su primera presentación pública tiene lugar en la Culture Store de San Francisco, el mayor showroom de Bang & Olufsen en el mundo, desde donde iniciarán una gira global por mercados seleccionados.





Para contextualizar: cuando el Beolab 90 original se lanzó en 2015, su precio era de 77.990 dólares el par; en 2023 había alcanzado los 135.000 dólares, y en 2025 la versión estándar se sitúa en 211.800 dólares el par. Las ediciones Monarch y Zenith representan más del doble de ese precio — no por haber mejorado el rendimiento acústico, que permanece idéntico, sino por lo que han añadido en términos de artesanía, exclusividad y singularidad de cada pieza.
Eso es exactamente el punto. Lo que Bang & Olufsen está haciendo con la serie Atelier Centenary no es actualizar un producto: es reposicionarlo en una categoría diferente. El Beolab 90 Monarch y Zenith no compiten con otros altavoces — compiten con esculturas, con piezas de joyería de alta escala, con objetos únicos de colección. Y en ese mercado, la lógica del precio no es la del rendimiento por euro invertido, sino la de la rareza, la narrativa y la imposibilidad de replicación.
La pregunta que plantean estas dos ediciones no es si valen lo que cuestan. Es si el audio de ultra-alta gama ha cruzado definitivamente la frontera hacia el lujo experiencial puro, donde el sonido es solo uno de los idiomas en los que habla el objeto. La respuesta, observando la serie Atelier en su conjunto, parece bastante clara.
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