Me atrevería a calificar a Koldo Eguren como un emprendedor intuitivo, una persona capaz de combinar ámbitos tan diversos como el mundo del vino, el cine, la tradición familiar y su experiencia internacional en negocios que poseen un carácter único. Toda esa mezcla de sensibilidad cultural, disciplina y creatividad le ha permitido desarrollar proyectos que otorgan un nuevo significado al concepto de lujo. Para Eguren, el éxito no se mide únicamente por medio de resultados tangibles, sino por la capacidad de crear experiencias que conecten de manera auténtica con las personas y con el entorno en el que se sitúan. Este enfoque estratégico, siempre anclado en el respeto por la tradición y en una búsqueda constante de excelencia, aporta un valor diferencial que se percibe en cada uno de los proyectos que emprende.
Y en este contexto, Kamezí Boutique Villas representa un verdadero laboratorio donde Eguren traduce esa visión de lujo en una experiencia integral y de marcado carácter contemporáneo. Kamezí es un ecosistema de bienestar, arte y arquitectura, concebido para ofrecer experiencias auténticas que dialogan con la naturaleza volcánica de Lanzarote y con la identidad cultural de Canarias. Cada detalle refleja un lujo pensado desde la armonía, la sensibilidad y la innovación, que convierte el territorio en un escenario estratégico para la hospitalidad de alto nivel y sitúa a Canarias en el mapa como un destino de referencia en turismo de lujo.
Así que con toda esta visión del lujo y la hospitalidad en mente, he tenido el placer de intercambiar impresiones con Koldo Eguren para conocer de primera mano cómo ha construido Kamezí Boutique Villas y qué lecciones de carácter estratégico pueden extraer los profesionales del sector.
Pregunta.- Koldo, procedes de una familia ligada al vino y la tradición, pero tu trayectoria se ha expandido hacia la hospitalidad y el lujo ¿Qué visión personal ha guiado esa evolución?
Respuesta.- El punto de inflexión se dio hace más de dos décadas cuando mi padre decidió diversificar y comenzar un proyecto en Lanzarote. A partir de ahí todo ha sido una evolución natural, lo que al principio eran unas casas que se alquilaban sin servicios añadidos fueron evolucionando a un concepto de hotel de villas que incluye todo tipo de complementos incluyendo un obrador de pan y el restaurante. En mi caso llevo tres años tomando el relevo y he tenido claro desde el principio que en esta nueva etapa la apuesta tiene que seguir siendo por mejorar en servicio y calidad del producto, siempre en sintonía con el concepto original de ser un hotel muy vinculado a la tierra que nos acoge desde hace más de veinte años.
P.- ¿Qué papel juega la intuición frente al análisis estratégico en tu manera de dirigir proyectos como Kamezí o incluso Ukan Winery?
R.- Tengo la suerte de que entro una empresa en la que su fundador, mi padre, es pura intuición en el mejor de los sentidos. Se le puede definir más como un emprendedor visionario que empresario. De manera que ese aspecto creativo, de dejarse llevar por el instinto, está muy impregnado en la organización. En mi caso, aunque en decisiones importantes muchas veces acabo inclinándome por la decisión intuitiva, en el día a día estoy tratando de implementar más análisis estratégico que creo que es necesario para dotar de estabilidad al negocio.
P.- ¿Cómo se traslada la filosofía del vino basada en la paciencia, el tiempo, el origen a la gestión de un complejo hotelero como Kamezí Boutique Villas?
R.- En realidad Kamezi también se ha ido cocinando a fuego lento. Se trata de un proyecto de vida, en el que la situación de partida era humilde, por lo que la paciencia ha sido necesaria para que a base de reinvertir todo lo que se generaba, se pudiese crecer. Además, el hecho de estar en una isla alejada también exige paciencia a la hora de querer avanzar en determinados temas porque los tiempos se dilatan. Estoy convencido de que todo esto, en cierto modo, en lugar de una limitación ha sido parte del secreto para que no se tomen atajos y Kamezi, como el buen vino, se haya elaborado muy poco a poco.
P.- ¿Cuáles han sido las claves de carácter estratégico que han permitido consolidar a Kamezí como un referente de lujo en un destino tan competitivo como Canarias?
R.- Ser muy fieles a la idea original de mi padre, centrada en lo que nosotros entendemos como el verdadero lujo; que tiene que ver no solo con procurar descanso y comodidad sino sobre todo privacidad y espacios propios durante tus vacaciones. Creo que esa constancia en una misma idea, siempre siendo muy respetuosos con lo local, es gran parte de lo que nos ha llegado hasta donde estamos ahora.
Precisamente porque el mercado es cada vez más global y homogéneo, la identidad local y autenticidad son valores que cada vez cobran más relevancia y son más apreciados por los consumidores
P.- En un mercado tan global ¿Cómo se protege la identidad local y la autenticidad sin perder escala ni competitividad?
R.- Creo que, precisamente porque el mercado es cada vez más global y homogéneo, la identidad local y autenticidad son valores que cada vez cobran más relevancia y son más apreciados por los consumidores. La gente busca productos y servicios únicos, que no hayan conocido antes o no estén al alcance de todo el mundo. El reto es ser realmente auténtico y no caer en clichés o adaptaciones demasiado literales de otros productos. Por lo tanto productos como los nuestros pueden ser competitivos porque son percibidos como muy auténticos. Sin embargo la escalabilidad está limitada, la manera de crecer no es haciendo más de lo mismo sino creando nuevos productos y servicios con su propia identidad.
P.- Recientemente hemos sido testigos y nos hemos hecho eco del Lamborghini Esperienza Aventura, un viaje en el que Lanzarote ha sido el escenario de una experiencia emocional de alto valor añadido ¿Cómo valoras el momento actual de Canarias como destino de lujo y bienestar? ¿Crees que disfruta de una madurez similar a otros destinos internacionales de lujo como pueden ser los de la región del Golfo?
R.- Canarias lleva muchos años evolucionando hacia un turismo mucho más interesante del que tradicionalmente ha vivido. Y en ese sentido creo que Lanzarote es el ejemplo perfecto ya que en algunos aspectos es probablemente la isla que mejor ha entendido que tenemos mucho más que ofrecer que buen clima todo el año. En cuanto al estado de madurez creo que cambiar algo así lleva muchísimo tiempo, y mi sensación es que aun estamos dando los primeros pasos hacia un modelo de mucha más calidad y valor añadido.
P.- ¿Qué elementos consideras esenciales para atraer a un cliente de lujo internacional que busca autenticidad, sostenibilidad y conexión emocional con el destino?
R.- Sin duda lo principal es tener un mensaje claro y honesto con lo que como destino puedes ofrecer, centrándote en los elementos (naturales, culturales, gastronómicos) que mejor te identifiquen y diferencien. Y a partir de ahí es necesario que haya una oferta variada de hoteles, restaurantes, actividades que se complementen y hablen un mismo idioma. Por último cada vez veo más importante que el destino se adapte a ese perfil de cliente ofreciéndole servicios ad hoc, infraestructuras de calidad… El cliente de lujo busca comodidad y hay que ser capaces de ofrecérsela.
Lo principal es tener un mensaje claro y honesto con lo que como destino puedes ofrecer
P.- ¿Crees que el diseño bioclimático y la integración arquitectónica con el entorno se están convirtiendo en el nuevo lenguaje del lujo contemporáneo?
R.- Sin duda es un aspecto que cada vez cobra más relevancia y es más valorado. Y al mismo tiempo que en realidad siempre ha sido así. Si pensamos en los destinos de lujo de toda la vida en Europa, siempre nos encontraremos con arquitectura bien integrada con su entorno. Al fin y al cabo la arquitectura es parte del paisaje. Y normalmente esa arquitectura tradicional no solo encaja estéticamente y define el destino sino que además se ha concebido con un pensamiento sostenible; desde los materiales utilizados, el uso de elementos naturales para regular la temperatura… Lo que pasa es que ahora se le está dando el valor que siempre ha merecido.

P.- Kamezí se define como un homenaje a la visión de César Manrique y a la arquitectura tradicional lanzaroteña ¿Qué papel desempeña la arquitectura en la narrativa de marca del complejo?
R.- Partiendo de la base de que mi padre es arquitecto… La arquitectura obviamente desempeña un papel crucial para nosotros. También en la narrativa de marca, pero diría que mucho más allá de eso. Todo el que ha estado en Lanzarote puede entender la influencia de César Manrique en la isla, no solo en la arquitectura sino en el paisaje como comentaba antes. Y mi padre ha hecho uso esa inspiración para crear un pequeño pueblito con identidad propia a la orilla del mar. No hay una casa igual que otra ni una calle recta, todo son detalles, formas y texturas orgánicas. Intentamos que esa idea, tan artesana y natural, cale en todo lo que hacemos.
P.- En Kamezí conviven profesionales de distintos ámbitos: hostelería, arquitectura, gastronomía, bienestar ¿Cómo se articula un equipo con sensibilidades tan diversas?
R.- Tratando de escuchar a todas partes, de dotarles de una cierta autonomía, pero al mismo tiempo marcando una línea a seguir común que haga que todo tenga armonía. Sin duda este es uno de los retos más complicados porque cada persona tiene su manera de ver el mundo, su idioma, y para trasladar una misma idea o dirección la tienes que transmitir de muchas maneras diferentes.
P.- ¿Cómo se lidera un equipo cuando la atención al detalle es tan determinante en la percepción del cliente de lujo?
R.- Este es uno de los retos más importantes que tenemos por las particularidades de nuestro producto. El hecho de que sean villas completas no tiene nada que ver con una habitación de hotel a nivel de mantenimiento o limpieza, por ejemplo. Tenemos muchos electrodomésticos en cada villa, muchos espacios y habitaciones, jardín, una piscina en cada casa… Son miles de puntos en los que algo puede fallar. Además como las villas son diferentes entre si no se pueden estandarizar determinados procesos.
P.- ¿Qué tipo de cultura empresarial intenta construir y cómo se fomenta la creatividad y la excelencia en un entorno dominado por el lujo discreto?
R.- Mi padre siempre ha insistido mucho en la idea de una empresa horizontal donde las jerarquías son más bien flexibles y se da mucha autonomía al trabajador. En la práctica, según vas ganando tamaño esta idea me parece casi imposible de llevar a la práctica en su literalidad, pero sin embargo si que intentamos extraer la parte más filosófica y tener una empresa que no sea de “orden y mando” sino que haya delegación de tareas y el trabajador tiene espacios donde se hace responsable de sus decisiones.
Mejorar algo que ya funciona no es fácil y sobre todo la parte que más cuesta es la de explicar a la gente que se puede hacer aun mejor, que se puede hacer de otra manera.
P.- ¿Cuál ha sido el mayor desafío personal y empresarial que has tenido que afrontar en la construcción y desarrollo de Kamezí Boutique Villas?
R.- Cuando aterricé en Kamezi a principio de 2023 me encontré ante el desafío de intentar que nuestro restaurante gastronómico, que funcionaba muy bien, diese un paso más. Mejorar algo que ya funciona no es fácil y sobre todo la parte que más cuesta es la de explicar a la gente que se puede hacer aun mejor, que se puede hacer de otra manera. Hice algunos cambios que mucha gente no entendió. Es normal, cuando tocas algo que va bien la gente piensa que no sabes lo que haces. Sin embargo con el tiempo fueron entendiendo lo que buscaba y haciéndolo suyo, eso ha hecho que el restaurante sea también punta de lanza de nuestro proyecto.
P.- Cómo imaginas el futuro del turismo de lujo en Canarias y qué papel aspira a desempeñar Kamezí en ese escenario?
R.- Lo imagino conviviendo con otros modelos ya que las islas son grandes y tienen mucho desarrollo turístico ya realizado. Pero dentro de lo que se va a desarrollar a futuro, y en mi opinión por lo que se debería de apostar, hay muchísimo margen para proyectos con escala humana, sostenible, que trate a aquellos que nos visitan de manera personalizada y les hagan vivir lo mejor de las islas, no que se queden dentro de un hotel enorme sin salir en todas sus vacaciones. El papel que deseo para Kamezi es similar a lo que venimos haciendo todos estos años, seguir dando pasitos para mejorar cada día y ayudar a que Lanzarote crea cada vez más, como ya está haciendo, en esta manera de hacer las cosas.
…Queremos ampliar la oferta gastronómica más allá del restaurante, para que la comida sea también un pilar de su estancia con nosotros.
P.- En relación a la primera estrella Michelin que ha recibido Kamezí Restaurant y que representa también la primera en Lanzarote ¿Qué papel juega la gastronomía dentro de la propuesta de valor global de Kamezí Boutique Villas?
R.- Hasta hace apenas cinco años Kamezi no contaba con un restaurante u oferta gastronómica de ningún tipo, ni siquiera para nuestros clientes. Con la creación del restaurante se decidió apostar, una vez más, por hacer algo único y de referencia. La obtención de la estrella Michelin ha sido un gran revulsivo para nosotros y creo que para toda la isla. Ahora nuestro siguiente paso es centrarnos en los clientes de las villas, y en los próximos años queremos ampliar la oferta gastronómica más allá del restaurante, para que la comida sea también un pilar de su estancia con nosotros.
P.- Finalmente ¿Qué mensaje te gustaría transmitir a los nuevos empresarios y directivos del sector de la hospitalidad de lujo que buscan construir marcas con alma y propósito?
R.- Les diría que antes que nada hagan una reflexión honesta sobre el destino en el que están, los valores y atributos que lo diferencian de los demás, y a partir de ahí construyan un producto que dialogue con su entorno y tenga una escala humana. Que no cojan atajos y sean muy constantes con su idea y su mensaje. Salvo contadas y milagrosas excepciones, construir una marca de lujo lleva muchos años, décadas, precisamente porque es esa constancia la que es valorada por encima de modas y tendencias.







