Relojes y Joyas

El espejismo suizo. Las cifras de 2026 despistan, y bajo todo ese ruido el reloj de lujo se está partiendo en dos

Un crecimiento del 0,4% en mayo, una caída del 16,6% en abril, un salto del 57% en Francia. Casi todos los datos a los que tenemos acceso ahora son, en realidad, el espejo de un año dopado por los aranceles, y cuando se retira ese espejismo, aparece la verdadera historia, la del centro del mercado que se desangra.

El 18 de junio, la Federación de la Industria Relojera Suiza publicó las cifras de exportaciones de mayo y lo que cabe esperar es construir una imagen de un sector que apenas crece, presionado por la guerra en Oriente Medio. Pero en GenexiGente pensamos que esa lectura puede resultar en lo esencial, falsa, y no porque los números estén mal, que están bien, sino porque cuentan una historia que no es la que realmente importa.

Conviene empezar por lo que de verdad ocurrió, y es que las exportaciones suizas de relojería crecieron un 0,4% interanual en mayo, hasta alcanzar los 2.105 millones de francos, dejando el acumulado del año en una caída del 3,1%. Estados Unidos subió un 12,3%, Francia se disparó un 57%, el Reino Unido creció un 24,9%. China, en cambio, se hundió un 21,4% y los Emiratos Árabes Unidos (uno de los grandes faros del duty-free el año pasado), cayeron un 13,5%. De ahí el relato dominante, es decir, el conflicto entre Israel, Estados Unidos e Irán habría golpeado el turismo del Golfo y, con él, las ventas libres de impuestos.

Es un relato plausible, pero también es, en gran medida, un artefacto contable, y lo vamos a explicar.

Cuando el retrovisor distorsiona la carretera

La clave está en el mes anterior, es decir, en abril, y casi nadie ha querido explicarlo. En abril de 2026 las exportaciones suizas se desplomaron un 16,6%, arrastradas por una caída del 56% en los envíos a Estados Unidos. Se trata sin duda de un dato catastrófico, salvo por un detalle, y es que en abril de 2025, los envíos a Estados Unidos se habían disparado un 149%, y no por una explosión de demanda, sino porque las marcas adelantaron frenéticamente mercancía a su mayor mercado antes de que entraran en vigor los aranceles que Donald Trump amenazaba con imponer. Aquel atracón artificial de 2025 es el espejo que deforma cada cifra del ejercicio 2026, es decir, que se está comparando un año con un año dopado significativamente.

La propia FH lo reconoce, ya que medido contra abril de 2024 (un punto de comparación mucho más limpio), el mercado estadounidense ha crecido un 8,9%. Y cuando los analistas retiran a Estados Unidos de la ecuación, el cuadro cambia de signo, ya que excluyendo ese mercado, las exportaciones de abril subieron un 3%, una cifra que el analista de Vontobel Manuel Lang describió como mucho más coherente con una recuperación gradual del mercado que con un colapso.

El caso francés es todavía más ilustrativo de este engaño estadístico. Ese 57% que ha convertido a Francia en el segundo mercado del sector no refleja un repentino apetito francés por la alta relojería, sino más bien refleja que, desde diciembre de 2025, Francia opera como centro logístico de redistribución. Son relojes en tránsito, no relojes colocados en las muñecas de los clientes. Quien lea el dato como demanda de consumo está leyendo el albarán de una empresa de transporte y creyendo que lee un termómetro de mercado.

El resultado es que casi todo lo que un titular mensual señala como «tendencia» en 2026 es, en realidad, ruido, ya que el eco de las distorsiones arancelarias del año anterior y el rastro contable de flujos de mercancía que cruzan fronteras sin cambiar de dueño. Atribuir a la guerra del Golfo la debilidad del conjunto del sector no es solo incompleto, sino que es mirar el dedo en lugar de la luna.

La caída que sí es real, y que dura ya dos años

Disipado el ruido, queda una señal mucho más sobria, y es que el reloj suizo no está sufriendo un sobresalto puntual, sino que lleva en contracción desde 2024. Las exportaciones cayeron un 2,8% aquel año y un 1,7% en 2025, hasta alcanzar los 25.600 millones de francos, en el segundo descenso anual consecutivo tras los récords históricos de 2021, 2022 y 2023. La guerra de Oriente Medio no inauguró esta tendencia, sino que se incorporó a una que ya estaba en marcha, alimentada por la debilidad estructural de China, un franco suizo muy fuerte y la metamorfosis arancelaria estadounidense, que pasó de una amenaza del 31% a un 39% efectivo en agosto y a un 15% pactado en noviembre.

Pero el verdadero hallazgo no está en cuánto cae el sector, está en cómo cae, y ahí es donde el dato deja de ser macroeconómico y se convierte en una seria advertencia de posicionamiento para cualquiera que trabaje en esta industria.

El centro que se desangra

Vamos a observar la distribución de mayo por tramos de precio, porque es el meollo del asunto. Los relojes de entrada, los de 200 a 500 francos, crecieron un 23,6%. Los del segmento superior, por encima de 3.000 francos, avanzaron un 3,7%. Y en medio, el tramo de 500 a 3.000 francos (el corazón histórico de la clase media relojera suiza), se hundió un 17,2%.

Y éste no es un dato aislado de un mes, sino que sigue un patrón que el año completo de 2025 ya dibujaba, cuando el segmento por encima de 3.000 francos marcaba la pauta mientras el grueso del mercado retrocedía. Lo que está ocurriendo es una bifurcación, es decir, que el reloj suizo se está partiendo en dos. Resiste el ultra-alto, donde el cliente compra significado y refugio de valor. Crece el acceso, donde el cliente compra pertenencia a un precio asumible. Y se vacía el centro, ese territorio del reloj «aspiracional pero accesible» que durante décadas fue el motor de volumen de la industria.

Es la misma fractura que está atravesando el sector del lujo entero (desde el bolso hasta el automóvil), pero en relojería resulta especialmente despiadada, porque el centro era precisamente donde vivían las marcas que prometían entrada a un mundo sin pertenecer del todo a su cúspide.


Por qué las cifras de 2026 se comparan contra un año dopado

Envíos a EE.UU. abril 2025
+149%
Envíos a EE.UU. abril 2026
−56%
EE.UU. vs. abril 2024 (limpio)
+8,9%
Total sector (interanual) EE.UU. (interanual)

Variación interanual de las exportaciones relojeras suizas. El desplome del 16,6% del total en abril de 2026 y la caída del 56% a EE.UU. son en gran parte el reflejo del atracón pre-arancelario de abril de 2025 (+149% a EE.UU.). Medido contra abril de 2024 —comparación limpia—, el mercado estadounidense crece un 8,9%. Fuente: Federación de la Industria Relojera Suiza (FH), comunicados de abril 2025 y abril 2026; SWI swissinfo.ch; Bloomberg.

Resisten arriba, crecen abajo, desaparece el medio

Entrada · 200–500 CHF
+23,6%
Centro · 500–3.000 CHF
−17,2%
Alto · >3.000 CHF
+3,7%
Crecimiento Caída

Variación interanual del valor exportado por tramo de precio de exportación, mayo de 2026. El hundimiento del segmento medio frente al crecimiento de los extremos es la firma de un mercado en bifurcación, no en simple declive. Fuente: Federación de la Industria Relojera Suiza (FH), comunicado de mayo de 2026.


Por qué Rolex duerme tranquilo y Swatch no

Rolex, muy bien posicionada en el tramo alto y blindada por una escasez deliberada, habita el lado protegido de la grieta, y es que su cliente no negocia entre un reloj y un smartwatch. Richemont, dueña de Cartier y Van Cleef & Arpels, dispone de la joyería como amortiguador, una categoría que la fractura relojera no toca con la misma contundencia.

Swatch Group, en cambio, vive la fractura en su propia cuenta de resultados. El grupo cerró 2025 con un beneficio neto de apenas 25 millones de francos (un desplome del 89% sobre los 219 millones del año anterior), y un margen neto del 0,4%. Y el diagnóstico de su propio consejero delegado es el del artículo entero. Nick Hayek lo dijo así: el problema eran sus marcas de prestigio, que rindieron peor que la competencia, mientras los productos de entrada y de gama media funcionaron bien. Traducido viene a decir que el grupo gana donde el mercado crece (el acceso), y pierde donde el mercado se vacía (el prestigio del centro tirando hacia arriba). Es el mapa de la bifurcación leído desde dentro de una sola compañía.

Hayek añadió, además, el verdadero villano de los márgenes, y no es el que sale en los titulares: el franco suizo. Su fortaleza, dijo, golpea a Suiza y a toda la industria (ese es el problema real, no los aranceles), con un impacto negativo de 308 millones de francos en las ventas de 2025 solo por divisa.

El oro, la tijera que no se ve venir

A la fractura de la demanda se suma una tijera por el lado del coste que reduce los márgenes justo donde más duele. Y es que el precio del oro se ha más que duplicado en tres años y ya supera los 4.600 dólares por onza, empujado por la compra masiva de bancos centrales. Para una industria que vende metal precioso transformado en relato, eso representa una subida directa del coste de la materia prima justo en el momento más inoportuno. No es casual que ejecutivos como el consejero delegado de Breitling reconozcan estar preparándose para el golpe, sopesando nuevos materiales, subidas de precio o incluso el aplazamiento de las compras de oro.

La consecuencia estratégica es que el oro encarece precisamente el segmento alto que resiste, mientras el acero (castigado en volumen), habita el centro que ahora mismo se está desangrando. Así, la industria se ve empujada simultáneamente desde los dos lados hacia los extremos.

Lo que esto exige del profesional

Para quien opera en el sector, la lectura correcta de estos datos no es defensiva, sino más bien operativa. Significa, primero, dejar de leer el titular mensual como un termómetro de salud, ya que en un año dominado por efectos base y flujos de tránsito, la cifra interanual de un mes aislado es casi pura distorsión. Quien tome decisiones de inventario, de aprovisionamiento o de discurso comercial sobre la base de ese ruido se equivocará de dirección.

Significa, segundo, entender que el reloj «aspiracional accesible» (el del centro), es hoy el producto más expuesto del catálogo, atrapado entre el cliente que asciende hacia el significado y el que desciende hacia el precio. El profesional que sepa narrar por qué una pieza pertenece al territorio del significado, y no al del mero precio intermedio, será quien defienda el margen. Y significa, tercero, que la narrativa de marca deja de ser ornamento para convertirse en toda una infraestructura, y es que cuando el centro se vacía, lo único que mantiene a un reloj fuera de la guerra de precios es la historia que justifica por qué cuesta lo que cuesta. Esa historia se vende en el mostrador tanto como en el consejo de administración.

El sector no está en crisis, sino que está inmerso en pleno proceso de transformación, y la diferencia entre quien lo entienda y quien se quede con el titular del 18 de junio se medirá, dentro de dos años, en puntos de margen.


Fuentes utilizadas para elaborar el artículo:
  • Federación de la Industria Relojera Suiza (FH), comunicados de mayo y abril de 2026 y cierre anual 2025; Bloomberg; SWI swissinfo.ch; WatchPro; Swatch Group, Key Figures 2025; declaraciones de Nick Hayek (Bloomberg / Business of Fashion).

Nota importante: Todas las cifras corresponden a precios de exportación, no a ventas al consumidor final, y pueden ser objeto de revisión posterior por la FH.








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Redacción

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