Estilo de Vida

Cómo plantear un estilo de vida sostenible.

Puntos destacados de la historia
  • Recuerda que los problemas relacionados con el cuidado del planeta no están localizados en regiones remotas, ni en áreas o ámbitos que no nos pueden afectar.

Llevar un estilo de vida sostenible se ha convertido en un hábito que no sólo beneficia al planeta sino que estimula a las personas y les ayuda a alcanzar un estado de bienestar con el que contribuyen a mejorar el entorno e incluso su propia salud gracias a la adquisición de productos y servicios de alta calidad.

En realidad, si lo analizamos con detenimiento tampoco hace falta cambiar radicalmente nuestros hábitos de consumo, ya que ser más sostenible no es algo que se logre de un modo rápido sino que se trata de un proceso que requiere de una serie de pasos que nos van invitar a aprender, experimentar e incluso errar. Es como un viaje fascinante, cuya duración no importa, lleno de posibilidades que querremos compartir con nuestro entorno.

La lista de tareas de un estilo de vida sostenible.

Como si de un compendio de propósitos se tratara, asumir un modelo de vida sostenible implica elaborar un conjunto de acciones que debemos llevar a cabo y que nos ayudarán a alcanzar nuestros objetivos de un modo racional y efectivo.

Por tanto, no se trata de hacer una gran acción sino de desarrollar pequeñas tareas diarias que sumadas nos aportarán resultados relamente sorprendentes. Estas son algunas de las ideas que proponemos:

  • Reduce tu consumo. Compra si realmente lo necesitas y busca la calidad ante todo.
  • Deja de comprar «fast fashion».
  • Apoya al comercio local.
  • Compra productos orgánicos.
  • Demuestra un interés por saber qué hay detrás de cada empresa, bien o servicio.

Reduce tu consumo.

Racionaliza tus compras. Los vertederos están repletos de decisiones prematuras de compra.

El planeta está repleto de trastos que tiramos a la basura a la ligera. Productos que hemos adquirido por el mero hecho de consumir y que al poco tiempo dejamos de utilizar y arrojamos a un vertedero lleno de decisiones prematuras de compra o de productos de baja calidad.

Incluso si el producto se rompe, trata de arreglarlo en lugar de reemplazarlo inmediatamente por otro. Seguro que existe la posibilidad de encontrar una solución que nos lleve a seguir disfrutando de un producto que en su día nos ofreció una gran utilidad.

Si decides comprar, adquiere productos y servicios de calidad. Recuerda que para producir y vender barato es necesario inundar el entorno de bienes y servicios que saturan la oferta para alcanzar sus márgenes de beneficio a costa de un consumidor que recibe a cambio de su dinero un exceso de consumo de recursos naturales, una cadena de producción de escaso valor y un estilo de vida que obliga a estar consumiendo de forma constante debido a la alta necesidad de reemplazo que implican los productos y servicios de baja calidad.

Comprar, por tanto, es una decisión de carácter ecológico. si pensamos de ese modo entonces racionalizaremos mucho mejor unas decisiones que nos llevarán a adquirir sólo aquello que nos enamora de verdad.

Debes cuestionarte si realmente lo necesitas y en caso afirmativo busca aquellas soluciones que realmente representen un salto de calidad. Busca y analiza alternativas para que tu decisión de compra sea lo más acertada posible y no te llevas desengaños que acaben pronto en el cubo de basura.

Por favor, consume calidad frente a precio. No nos vamos a cansar de repetirlo, y no sólo lo decimos en GenexiGente, y es que «lo barato sale caro», y al final si tratamos de identificar la calidad y premiar el trabajo bien hecho, ya sea en forma de producto o de servicio, estaremos ahorrando a largo plazo (sí, sí, ahorrando), y no sólo evitaremos el arrepentimiento sino que lograremos un intercambio mucho más sostenible y satisfactorio.

Cada producto en tu casa tiene una huella de carbono de fabricación y terminará como desperdicio. Tuvo una vida antes y después de su etapa en casa, así que es hora de pensar más allá de la papelera.

Asegúrate de que el producto que compras se pueda reciclar, e incluso adquiere productos reciclados como parte de tu filosofía sostenible. Verás cómo poco a poco racionalizarás tus impulsos de compra y los reemplazarás por un enfoque mucho más práctico y funcional.

Deja de consumir «fast fashion».

El «fast fashion» es la antítesis de un modelo de vida sostenible.

Las personas no somos conscientes de ello pero vivimos literalmente ahogados en ropa. Un buen armario es aquel que alberga pequeñas obras de arte que lucimos con gusto tanto en acontecimientos cotidianos como en grandes celebraciones. La cantidad no es sinónimo de calidad y debemos tener presente que el buen gusto está en saber elegir y combinar prendas seleccionadas por su atractivo y durabilidad.

El ritual de comprar ropa equivale al de encontrar pareja. Debe existir un «flechazo» que nos vincule a la prenda que estamos observando ya que de lo contrario, si sólo nos gusta un poquito, no lograremos más que lucirla en alguna ocasión y arrinconarla casi de inmediato en el vestidor. En cambio, una prenda por la que sintamos algo especial siempre estará a nuestra disposición para contribuir a mejorar nuestro bienestar provocando una sensación única y muy gratificante.

La ropa barata sigue un proceso de fabricación realmente tóxico. Hay plástico en el 60% de toda la ropa nueva, un material que, por cierto, no se descompone en los vertederos. En GenexiGente hemos publicado un artículo sobre el plástico que hay en la ropa por lo que te recomendamos que lo leas para que puedas disponer de una opinión mucho más fundamentada sobre lo que representa este problema.

También te recomendamos leer nuestro artículo sobre lo nocivos que son los plásticos y las peligrosas sustancias químicas que incorporan.

Apoya al comercio local.

El comercio local es uno de los grandes aliados del estilo de vida sostenible.

En Genexigente ya hemos mencionado las razones por las que comprar en comercio local nos beneficia a todos. Se trata de un gran paso en la decisión de cualquier persona de adoptar un estilo de vida sostenible. Normalmente se suele pasar por alto pero ser más sostenible no significa dejar de comprar, ni mucho menos.

Las empresas independientes y de carácter local suelen ser más sostenibles que las grandes corporaciones y organizaciones multinacionales, así que apoyarlas con nuestro dinero es una forma de promover el respeto por el medio ambiente y por una economía capaz de sustentarse por sí sola en tiempos de crisis.

Las pequeñas empresas suelen reinvertir sus beneficios en la comunidad en la que operan y suelen además dar trabajo a las personas que forman parte de su entorno de actividad. Además, sienten pasión por su industria y conocen muy bien los bienes y servicios que comercializan. Todo esa habilidad y ecosistema laboral redunda en una mejora económica de la zona en la que prestan sus servicios lo que se traduce en un modo de entender el negocio que beneficia a muchos.

Consume productos orgánicos.

Alimentos orgánicos
Instaura en tu vida una alimentación a base de productos orgánicos.

Si crees que tu alimentación debe ser nutritiva no debes hacer el mundo un lugar peor en el que la agricultura, la ganaderia y las personas no aporten un gran valor añadido. Si respetas los derechos de las personas y de los animales entonces dale el valor a la comida que se merece. Agradece que un animal o una planta que han recibido un trato justo y una vida plena te ofrezcan la oportunidad de alimentarte. Renuncia a los modos de explotación intensiva, a la falta de calidad en los procesos y al tratamiento artificial de aquello que vas a consumir.

Orgánico significa que se ha producido sin fertilizantes químicos, sin antibióticos y sin transgénicos. En el caso de los animales tiene que ver con si han sido alimentados de forma natural y su bienestar ha sido respetado y garantizado. Piensa, por ejemplo, en las vacas o los corderos que siendo animales herbívoros están condenados a comer pienso, un “alimento” concebido a partir de un conjunto de ingredientes que incluye, entre otras cosas, restos de otros animales. Si un animal que es herbívoro consume otros alimentos que no sean los propios de su especie, entonces debes saber que desarrollan enfermedades que los ganaderos combaten a base de antibióticos. No tiene ningún sentido, ya que en lugar de dejarles pastar por praderas plagadas de hierba, los animales viven hacinados en explotaciones intensivas criados a base de engorde artificial y antibióticos.

Piensa en el verdadero bienestar animal y que no te engañen con etiquetas y certificaciones. El precio alto será tu mejor aliado.

Piensa en el bienestar animal y en qué es lo que deseas llevarte a la boca y estamos convencidos de que cuando lo sepas tomarás la decisión más adecuada potenciando un modo de vida que genera menos dolor y sufirimiento, renunciando a un sistema inhumano que viene potenciado por el auge del low cost. Expresar nuestro respeto por un animal que nos entrega su vida para ayudarnos a sobrevivir y alimentarnos pasa por desearle una vida placentera llena de cuidados y que su sacrificio esté dotado de la dignidad que sin duda merece.

Tampoco confíes demasiado en las certificaciones de carácter «ecológico», «sostenible» o de «bienestar animal» o «criadas en libertad» que encontramos con cada vez más frecuencia cuando hacemos nuestras compras. Escucha nuestro podcast en el que hablamos sobre las estrategias de marketing de las empresas que operan en el ámbito low cost. El precio elevado siempre será tu mejor aliado a la hora de determinar si lo que te dicen es cierto o no. Cuanto más alto sea el precio, mayor será la probabilidad de que lo que te ofrece ese producto se ajuste a lo que esperas encontrar ya que nos indica que la empresa productora ha remunerado adecuadamente a toda su cadena de producción y suministro.

Muestra interés por saber más acerca de lo que vas a consumir.

Infórmate bien de empresas, bienes y servicios que quieras consumir. Internet es un gran aliado.

No hace mucho os explicábamos en el podcast de GenexiGente por qué deberíamos preguntar por qué. Es una cuestión que no siempre encuentra una respuesta fácil pero que, en cambio, debería formar parte de nuestra lista de comprobación cada vez que nos interesa adquirir un nuevo bien o servicio.

Conocer el origen de un alimento, saber cómo actúa una empresa y cuáles son sus formas de operar con sus trabajadores y proveedores, averiguar algo más sobre la prenda que queremos adquirir o sobre el servicio que vamos a contratar son actitudes y acciones que debemos tomar como parte de nuestra responsabilidad hacia nuestro planeta.

Por ejemplo, la leche de almendras es excelente porque no es láctea, ¿Verdad? ¡Error! Las granjas masivas de almendras están matando a muchas de las poblaciones de abejas en Estados Unidos. En principio cada almendra que consumimos existe porque una abeja poliniza la flor de un almendro. Las abejas son ese enlace esencial que permiten a la naturaleza brindarnos esos pequeños manjares de los que a menudo disfrutamos.

Las granjas intensivas que operan con grandes volúmenes de producción industrial producen las almendras dejando a las abejas al margen de todo el proceso. Además consumen grandes cantidades de agua para garantizar una producción abundante con el consiguiente impacto en el entorno.

No se trata de llegar a ser una encicopledia andante, pero desde luego, podrás comprobar como no resulta una tarea compleja averiguar un poco más sobre lo que queremos consumir. Gracias a Internet tenemos acceso a grandes cantidades de información y sólo bastarán un par de segundos para que Google nos ofrezca respuestas inmediatas que satisfagan nuestra curiosidad.

La deforestación, la pérdida de biodiversidad y el impacto que determinado tipo de industria tiene sobre nuestro planeta deberían ser motivos más que suficientes para que tomemos conciencia y realmente apoyemos causas con las que sintamos una identificación especial.

¡Ah! Y recuerda que los problemas que afectan al cuidado del planeta no están localizados en regiones remotas, ni en áreas o ámbitos que no nos pueden afectar. Si no tomamos conciencia de que realmente hablamos de circunstancias muy cercanas a nuestro día a día será difícil que podamos adoptar un estilo de vida sostenible. Así que, manos a la obra, no es un viaje sencillo pero promete ser realmente apasionante y enriquecedor.

Juan Carlos Navarro

Fundador de la agencia de marketing MarketinLife lleva 10 años proporcionando servicios de consultoría tanto a nivel nacional como internacional. Interesado siempre en el intercambio de bienes y servicios de alto valor añadido, acumula más de 20 años de experiencia en el sector de Nuevas Tecnologías trabajando con grandes empresas y marcas ayudando en sus procesos de transformación digital.
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