Ocio y Entretenimiento

La Casa Gucci, entretenimiento al más puro estilo Ridley Scott.

Basada en el libro «The House of Gucci: una historia sensacional de asesinato, locura, glamour y codicia» de Sara Gay Forden, La Casa Gucci es una adaptación dirigida por Ridley Scott cuya finalidad es proporcionar un enfoque más orientado al puro entretenimiento que a indagar con profundidad en la escandalosa historia real de la dinastía de la moda Gucci.

Con un presupuesto de 75 millones de dólares, Ridley Scott ha contado con un verdadero elenco de actores y actrices de primer nivel como Al Pacino, Adam Driver, Salma Hayek, Jared Leto, Jeremy Irons o la incombustible estrella del pop Lady Gaga quien precisamente encarna a Patrizia Reggiani la ex esposa de Mauricio Gucci, nieto del fundador del imperio de la moda Gucci cuya interpretación ha corrido a cargo de Adam Driver.

La película narra la verdadera historia de lo que sucedió alrededor de la conspiración por parte de una ambiciosa Patrizia Reggiani cuya finalidad era hacerse con un grupo empresarial de gran éxito internacional. Patrizzia, casada con Mauricio Gucci, pronto se dio cuenta de que esa vida de lujo y glamour soñado no duraría demasiado por lo que debía trazar un plan para adquirir la línea de moda familiar para así poder experimentar ese estilo de vida extravagante y desenfadado con el que ella soñaba constantemente.

Naturalmente, este objetivo no sólo pasaba por el asesinato de Mauricio Gucci sino por expulsar a los miembros más establecidos de la familia Gucci de un negocio altamente lucrativo.

Una película centrada en entretener más que en investigar.

Ridley Scott, como siempre, presta especial atención a la estética y para ello nada mejor que contar con el director de fotografía Dariusz Wolski, quien aporta una puesta en escena cinematográfica realmente sorprendente.

La película tiene una duración de un poco más de dos horas y media, algo excesivo quizá ya que probablemente se recrea demasiado en determinados aspectos que al fin y a la postre para muchos resultan irrelevantes pero en cambio no se detiene en momentos que en mi opinión merecen algo más que pasar de largo. Por ejemplo, la primera etapa en la que la pareja se conoce en un club y comienza su relación resulta atractiva pero en cambio cuando comienzan a entrar en escena nuevos personajes, es decir, nuevos miembros de la dinastía Gucci, es cuando echamos de menos algo más de profundidad en sus motivaciones e inquietudes ya que en mi opinión se está dejando de lado algo muy importante en la historia y que debemos conocer para comprender mucho mejor las motivaciones de Patrizia para llegar a esa determinación por hacerse con el control del negocio de la moda.

Y es que actores como Jeremy Irons, a quien quizá el papel de patriarca de Gucci, Rodolfo, no le parece dejar mucho margen para el lucimiento o incluso el propio Al Pacino quien gracias a su dilatada experiencia no desmerece en su papel del hermano Aldo pese a llevar claramente el piloto automático puesto durante toda la película, o incluso la propia Lady Gaga quien parece apelar a su ascendencia italiana para llegar a bordar ciertos aspectos de un carácter cultural marcadamente mediterráneo. Quizá su actuación, junto con la de Adam Driver son los elementos de la película que más nos retienen al frente de la gran pantalla y no en vano son el centro neurálgico de una trama que en mi opinión debería haberse detenido algo más en el entorno de la familia Gucci.

Desde luego, nada nuevo descubre sobre Gucci una película que aspira a entretener sin duda, y nada nuevo nos da a conocer sobre un Ridley Scott que ha creado mejores obras, pero no debemos desmerecer el intento por provocar la reflexión en torno a la idea de que muchas empresas y corporaciones quizá están mejor gobernadas si no hay nadie familiar implicado en la gestión.

En cambio, la desconexión de la película con su entorno histórico, así como la excesiva puesta en escena centrada en los personajes principales nos lleva a concluir que quizá se ha perdido la oportunidad de diseñar una obra que nos conduzca de verdad al corazón de la auténtica historia y nos sumerja en un mundo ajeno para la mayoría que merece un retrato mucho más detallado de una realidad que en el caso de la familia Gucci es capaz de superar la ficción con creces.

Por tanto, La Casa Gucci (2021), no pasará a la historia como una película convincente que retrata la guerra abierta en el seno de una familia adinerada que gestiona una marca de éxito internacional. Para asistir a un espectáculo similar lo mejor es acudir a series como «Sucesión» (HBO MAx), donde sí podemos contemplar las más que apreciables rencillas entre familiares directos e indirectos.

El imperio Gucci se derrumbaba a los pies de un enfrentamiento familiar cuyas conspiraciones estaban acabando con una corporación que sólo vio la luz cuando Tom Ford y otros diseñadores de gran talento se pusieron al frente del área creativa de la firma. Gucci es sin duda un referente en el mundo de la moda y La Casa Gucci deja escapar la oportunidad de adentrarnos más en su verdadera historia. Es como si la película nos dejara con la miel en los labios a quienes queremos conocer mejor el contexto en el que todo sucedió, el verdadero entorno que rodeó a la evolución de una marca que siempre ha sido considerada como una inspiración y una de las impulsoras de la alta costura y el lujo a nivel global.

La Casa Gucci, en definitiva, debería haberse centrado más en el entorno social, cultural y económico que rodeaba a un enfrentamiento familiar sobre el que cabe mucho que analizar. Entretenida pero no reflexiva en exceso, esa es nuestra humilde pero sincera conclusión sobre una película a la que se le podría haber sacado mucho más jugo.

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Valoración GenexiGente - 6

6

La Casa Gucci se centra en entretener y deja escapar la oportunidad de adentrarnos más en su verdadera historia, en el contexto histórico.

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Juan Carlos Navarro

Fundador de la agencia de marketing MarketinLife lleva 10 años proporcionando servicios de consultoría tanto a nivel nacional como internacional. Interesado siempre en el intercambio de bienes y servicios de alto valor añadido, acumula más de 20 años de experiencia en el sector de Nuevas Tecnologías trabajando con grandes empresas y marcas ayudando en sus procesos de transformación digital.
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